
miércoles 19 de septiembre de 2007
EL GRITO DE LOS LIBRES

Gobiernos federal y del DF sortean enfrentamiento tras siete horas de negociación
Miles de personas optan por abandonar el Zócalo para no escuchar a Felipe Calderón
Miles de personas optan por abandonar el Zócalo para no escuchar a Felipe Calderón
Jaime Avilés
A una propuesta de Jesusa Rodríguez, después de votarla a mano alzada, decenas de miles de personas abandonaron el Zócalo anoche apenas concluyó la ceremonia del Grito de los libres. Fue el final de una larga y tortuosa jornada que empezó el viernes a las dos de la tarde, pero tuvo momentos de alta tensión poco antes del amanecer del sábado.
Siete horas de negociación entre representantes de los gobiernos federal y capitalino produjeron un acuerdo para poner fin a la guerra de los equipos de sonido que había ensordecido a la multitud desde las dos de la tarde. Sin embargo, el pacto fue roto pasadas las nueve de la noche por la gente de Palacio Nacional, que subió al máximo el volumen de sus poderosas bocinas para tratar de sofocar las palabras que desde el templete ubicado ante el hotel Majestic tachaban a Felipe Calderón de “espurio”, “pelele” y “ratero”.
Lo convenido era que el Grito de los libres se desarrollaría sin obstáculos de nueve a 10 de la noche, y que de 10 a 11 la plaza quedaría a disposición del gobierno federal, culminando con el otro Grito, tras el cual ambos bandos ocuparían el cielo con sus artificios de pirotecnia.
Pero la historia viene de mucho más atrás. El Estado Mayor Presidencial ocupó la cuarta parte del Zócalo ante la fachada de Palacio Nacional desde el viernes de la semana anterior. A lo largo de ocho días hubo un forcejeo permanente entre los custodios de esa frontera y de los usuarios y expositores de una feria artesanal organizada por la Secretaría de Cultura del Distrito Federal, que ocupaba el resto de la plancha.
El temor de los militantes de la Convención Nacional Democrática (CND) era que la noche de anteayer viernes el EMP intentara adueñarse de toda la Plaza Mayor, por lo que desde las dos de la tarde de ese día aparecieron dos docenas de tiendas de campaña ante las rejas de la absurda línea Maginot.
Durante la noche los refuerzos se multiplicaron en la medida que la Policía Federal Preventiva (PFP) y los soldados incrementaran su presencia dentro y delante del palacio, todo ello mientras en una y otra orilla de la plaza eran edificados los escenarios para las respectivas ceremonias.
Duelo de bocinas
Para el grito de Felipe Calderón, la firma OCESA trajo el equipo de sonido considerado más potente de América Latina, que colgó en impresionantes torres de bafles desde las plumas de media docena de grúas. Las pruebas de audio efectuadas el viernes por la noche barrían toda la superficie del Zócalo y no le permitían a la gente ni siquiera hablar.
Ante esto, Marcelo Ebrard sacó la casta y mandó traer dos equipos de sonido que en conjunto superaron por algunos cuantos decibeles al de OCESA, cosa que irritó sobremanera al Estado Mayor Presidencial.
Tanto así, que el sábado a las cuatro de la mañana contingentes de la PFP armados con escudos, toletes, cascos, rodilleras y hombreras, como si fueran a una gesta en defensa de Ulises Ruiz, rodearon súbitamente las torres de sonido del GDF, lo que hizo salir de sus tiendas de campaña y sarapes a cerca de mil 500 militantes de la CND que de inmediato se subieron al escenario colocado ante el hotel Majestic y se dispusieron a defenderlo con sus cuerpos, mientras mensajes de teléfono celular daban aviso a los blogs de la Resistencia Civil Pacífica, que a su vez comenzaron a emitir llamados a que toda la gente que pudiera se dirigiera en ese momento al Zócalo “para defender la plaza, desde adentro o desde afuera” como lo pidió, por ejemplo, el del Sendero del Peje.
Entonces la intervención de los granaderos de la policía capitalina se desplegó a prudente distancia, lo que obligó a los de la PFP a replegarse a Palacio Nacional poco después de las cinco de la mañana. Pero entonces vino la contraofensiva. Alrededor de las siete, como en un extraño juego de ajedrez, el GDF adelantó seis grúas con sus respectivas torres de bocinas hasta el centro de la plaza, alineadas a la izquierda y a la derecha del astabandera y a pocos metros de las torres de altavoces de OCESA, lo que produjo una imagen de batalla medieval, sólo que en lugar de catapultas las armas apuntadas frente a frente eran grúas con bocinas.
Tres horas después, los de la PFP regresaron al Zócalo y rodearon las grúas capitalinas, lo que revelaba profunda indignación de los calderónicos que habían perdido su ventaja tecnológica debido al movimiento estratégico del adversario. Esto puso en alerta de nuevo a la CND, cuyos militantes temieron que los del bando opuesto trataran de cortar los cables o echaran a perder con cubetazos de agua los sistemas electrónicos de las bocinas de vanguardia.
Pero de nuevo la calma se restableció en breve, para dar paso a lo que sería una verdadera tortura para miles y miles de personas durante las horas siguientes, cuando ambos equipos de sonido se enfrascaron en un duelo de músicas y discursos que por momentos era sin duda alguna enloquecedor, pero como no podía ser de otra manera, le deparó ganancias adicionales a Carlos Slim, porque las farmacias de los Sanborns aledaños hicieron su agosto en septiembre vendiendo tapones para los oídos.
En ese contexto comenzó una negociación entre representantes de los dos mariscales de campo, que se prolongó desde las dos de la tarde hasta las ocho y media de la noche, cuando convinieron que el Grito de los libres silenciaría las bocinas de Calderón de nueve a diez de la noche.
Entonces, en una jugada imprevista, Jesusa Rodríguez, Froylán Yescas, Rafael Hernández, Ricardo Ruiz y los integrantes del “gabinete legítimo” de Andrés Manuel López Obrador ocuparon el escenario del GDF e iniciaron la ceremonia del Grito de los libres, con consignas de apoyo a Andrés Manuel y lluvias de epítetos negativos contra Calderón. Éste demostró que no era capaz de aguantar que le gritaran “pelele”, “espurio” y “ratero”, a lo que respondió mandando al escenario a una muchacha de aspecto típicamente panista, con cara y voz de vinagrillo, lo más parecido a Gabriela Cuevas, quien sirviéndose de toda la potencia de las bocinas de OCESA disparó sobre el Zócalo sus horripilantes notas canoras, con lo que la batalla del ruido que se había verificado en la tarde se reanudó, pero esta vez con el Zócalo repleto de poco menos de 100 mil personas que quedaron atrapadas entre dos fuegos, la mayoría de las cuales sin embargo se esforzaba por contrarrestar las vociferaciones de la panista, coreando a todo pulmón el segundo apellido de López Obrador, mientras Jesusa desde el templete del hotel Majestic se desgañitaba recordando al público que Calderón no había atraído al Zócalo a nadie que tuviera ganas de apoyarlo, y que detrás de las vallas había 5 mil aspirantes a la Policía Federal Preventiva, a quienes para hacer méritos el gobierno federal los citó en el Zócalo desde las seis de la mañana.
En punto de las 9:45 de la noche, tal como había quedado establecido en el acuerdo que Calderón rompió, la senadora Rosario Ibarra de Piedra, designada por la CND, pronunció la arenga del Grito de los libres, y fue en ese único instante cuando la esperpéntica música panista desde el otro lado de la plaza desapareció.
“¡Vivan los héroes que iniciaron la lucha por darnos patria y libertad!”, exclamó la vieja e invencible luchadora regiomontana, antes de pedir vivas para Miguel Hidalgo, Josefa Ortiz de Domínguez, José María Morelos, Leona Vicario y, subrayadamente, “los presos y desaparecidos políticos que dieron todo por la libertad de este país”, palabras que cerraron de emoción la garganta de miles, pues en ellas estaba implícito el recuerdo del joven guerrillero Jesús Piedra Ibarra, secuestrado en 1975 por el gobierno de Luis Echeverría.
Y entonces, una vez que una débil campanita como de sacristía sonó varias veces con timidez, el Grito de los libres llegó a su fin, y Jesusa Rodríguez retomó el micrófono para hacer las siguientes preguntas: “¿Nos vamos o nos quedamos?”, tras lo cual argumentó la conveniencia de que la multitud se retirara “para que se quede solo el pelele y la banda de mafiosos que están en Palacio Nacional”. Por notoria mayoría se aprobó la retirada que, a querer o no, marca un hito en la historia de México, pues hasta donde esta crónica recuerda, nunca había acontecido en un 15 de septiembre algo así.
Pero lo más importante es que esas decenas de miles de seguidores de López Obrador que aceptaron la oferta de la prudencia, abandonaron el Zócalo lamentando en lo más profundo del corazón que su propia grandeza política los obligara a desperdiciar la ocasión de pronunciar una mentada de madre masiva, con la que llevaban soñando sin duda largos meses. Ahora, la próxima cita para la CND de nuevo en el Zócalo será el 20 de noviembre y con la participación estelar de quien al menos la mitad de los electores de este país considera el verdadero presidente de México.
Siete horas de negociación entre representantes de los gobiernos federal y capitalino produjeron un acuerdo para poner fin a la guerra de los equipos de sonido que había ensordecido a la multitud desde las dos de la tarde. Sin embargo, el pacto fue roto pasadas las nueve de la noche por la gente de Palacio Nacional, que subió al máximo el volumen de sus poderosas bocinas para tratar de sofocar las palabras que desde el templete ubicado ante el hotel Majestic tachaban a Felipe Calderón de “espurio”, “pelele” y “ratero”.
Lo convenido era que el Grito de los libres se desarrollaría sin obstáculos de nueve a 10 de la noche, y que de 10 a 11 la plaza quedaría a disposición del gobierno federal, culminando con el otro Grito, tras el cual ambos bandos ocuparían el cielo con sus artificios de pirotecnia.
Pero la historia viene de mucho más atrás. El Estado Mayor Presidencial ocupó la cuarta parte del Zócalo ante la fachada de Palacio Nacional desde el viernes de la semana anterior. A lo largo de ocho días hubo un forcejeo permanente entre los custodios de esa frontera y de los usuarios y expositores de una feria artesanal organizada por la Secretaría de Cultura del Distrito Federal, que ocupaba el resto de la plancha.
El temor de los militantes de la Convención Nacional Democrática (CND) era que la noche de anteayer viernes el EMP intentara adueñarse de toda la Plaza Mayor, por lo que desde las dos de la tarde de ese día aparecieron dos docenas de tiendas de campaña ante las rejas de la absurda línea Maginot.
Durante la noche los refuerzos se multiplicaron en la medida que la Policía Federal Preventiva (PFP) y los soldados incrementaran su presencia dentro y delante del palacio, todo ello mientras en una y otra orilla de la plaza eran edificados los escenarios para las respectivas ceremonias.
Duelo de bocinas
Para el grito de Felipe Calderón, la firma OCESA trajo el equipo de sonido considerado más potente de América Latina, que colgó en impresionantes torres de bafles desde las plumas de media docena de grúas. Las pruebas de audio efectuadas el viernes por la noche barrían toda la superficie del Zócalo y no le permitían a la gente ni siquiera hablar.
Ante esto, Marcelo Ebrard sacó la casta y mandó traer dos equipos de sonido que en conjunto superaron por algunos cuantos decibeles al de OCESA, cosa que irritó sobremanera al Estado Mayor Presidencial.
Tanto así, que el sábado a las cuatro de la mañana contingentes de la PFP armados con escudos, toletes, cascos, rodilleras y hombreras, como si fueran a una gesta en defensa de Ulises Ruiz, rodearon súbitamente las torres de sonido del GDF, lo que hizo salir de sus tiendas de campaña y sarapes a cerca de mil 500 militantes de la CND que de inmediato se subieron al escenario colocado ante el hotel Majestic y se dispusieron a defenderlo con sus cuerpos, mientras mensajes de teléfono celular daban aviso a los blogs de la Resistencia Civil Pacífica, que a su vez comenzaron a emitir llamados a que toda la gente que pudiera se dirigiera en ese momento al Zócalo “para defender la plaza, desde adentro o desde afuera” como lo pidió, por ejemplo, el del Sendero del Peje.
Entonces la intervención de los granaderos de la policía capitalina se desplegó a prudente distancia, lo que obligó a los de la PFP a replegarse a Palacio Nacional poco después de las cinco de la mañana. Pero entonces vino la contraofensiva. Alrededor de las siete, como en un extraño juego de ajedrez, el GDF adelantó seis grúas con sus respectivas torres de bocinas hasta el centro de la plaza, alineadas a la izquierda y a la derecha del astabandera y a pocos metros de las torres de altavoces de OCESA, lo que produjo una imagen de batalla medieval, sólo que en lugar de catapultas las armas apuntadas frente a frente eran grúas con bocinas.
Tres horas después, los de la PFP regresaron al Zócalo y rodearon las grúas capitalinas, lo que revelaba profunda indignación de los calderónicos que habían perdido su ventaja tecnológica debido al movimiento estratégico del adversario. Esto puso en alerta de nuevo a la CND, cuyos militantes temieron que los del bando opuesto trataran de cortar los cables o echaran a perder con cubetazos de agua los sistemas electrónicos de las bocinas de vanguardia.
Pero de nuevo la calma se restableció en breve, para dar paso a lo que sería una verdadera tortura para miles y miles de personas durante las horas siguientes, cuando ambos equipos de sonido se enfrascaron en un duelo de músicas y discursos que por momentos era sin duda alguna enloquecedor, pero como no podía ser de otra manera, le deparó ganancias adicionales a Carlos Slim, porque las farmacias de los Sanborns aledaños hicieron su agosto en septiembre vendiendo tapones para los oídos.
En ese contexto comenzó una negociación entre representantes de los dos mariscales de campo, que se prolongó desde las dos de la tarde hasta las ocho y media de la noche, cuando convinieron que el Grito de los libres silenciaría las bocinas de Calderón de nueve a diez de la noche.
Entonces, en una jugada imprevista, Jesusa Rodríguez, Froylán Yescas, Rafael Hernández, Ricardo Ruiz y los integrantes del “gabinete legítimo” de Andrés Manuel López Obrador ocuparon el escenario del GDF e iniciaron la ceremonia del Grito de los libres, con consignas de apoyo a Andrés Manuel y lluvias de epítetos negativos contra Calderón. Éste demostró que no era capaz de aguantar que le gritaran “pelele”, “espurio” y “ratero”, a lo que respondió mandando al escenario a una muchacha de aspecto típicamente panista, con cara y voz de vinagrillo, lo más parecido a Gabriela Cuevas, quien sirviéndose de toda la potencia de las bocinas de OCESA disparó sobre el Zócalo sus horripilantes notas canoras, con lo que la batalla del ruido que se había verificado en la tarde se reanudó, pero esta vez con el Zócalo repleto de poco menos de 100 mil personas que quedaron atrapadas entre dos fuegos, la mayoría de las cuales sin embargo se esforzaba por contrarrestar las vociferaciones de la panista, coreando a todo pulmón el segundo apellido de López Obrador, mientras Jesusa desde el templete del hotel Majestic se desgañitaba recordando al público que Calderón no había atraído al Zócalo a nadie que tuviera ganas de apoyarlo, y que detrás de las vallas había 5 mil aspirantes a la Policía Federal Preventiva, a quienes para hacer méritos el gobierno federal los citó en el Zócalo desde las seis de la mañana.
En punto de las 9:45 de la noche, tal como había quedado establecido en el acuerdo que Calderón rompió, la senadora Rosario Ibarra de Piedra, designada por la CND, pronunció la arenga del Grito de los libres, y fue en ese único instante cuando la esperpéntica música panista desde el otro lado de la plaza desapareció.
“¡Vivan los héroes que iniciaron la lucha por darnos patria y libertad!”, exclamó la vieja e invencible luchadora regiomontana, antes de pedir vivas para Miguel Hidalgo, Josefa Ortiz de Domínguez, José María Morelos, Leona Vicario y, subrayadamente, “los presos y desaparecidos políticos que dieron todo por la libertad de este país”, palabras que cerraron de emoción la garganta de miles, pues en ellas estaba implícito el recuerdo del joven guerrillero Jesús Piedra Ibarra, secuestrado en 1975 por el gobierno de Luis Echeverría.
Y entonces, una vez que una débil campanita como de sacristía sonó varias veces con timidez, el Grito de los libres llegó a su fin, y Jesusa Rodríguez retomó el micrófono para hacer las siguientes preguntas: “¿Nos vamos o nos quedamos?”, tras lo cual argumentó la conveniencia de que la multitud se retirara “para que se quede solo el pelele y la banda de mafiosos que están en Palacio Nacional”. Por notoria mayoría se aprobó la retirada que, a querer o no, marca un hito en la historia de México, pues hasta donde esta crónica recuerda, nunca había acontecido en un 15 de septiembre algo así.
Pero lo más importante es que esas decenas de miles de seguidores de López Obrador que aceptaron la oferta de la prudencia, abandonaron el Zócalo lamentando en lo más profundo del corazón que su propia grandeza política los obligara a desperdiciar la ocasión de pronunciar una mentada de madre masiva, con la que llevaban soñando sin duda largos meses. Ahora, la próxima cita para la CND de nuevo en el Zócalo será el 20 de noviembre y con la participación estelar de quien al menos la mitad de los electores de este país considera el verdadero presidente de México.
Calderón sólo vio el tercio de Zócalo tomado por el EMP

Velos tricolores taparon las fotos de AMLO y a su seguidores que aún quedaban a las 11 de la noche
Dividida con vallas, la Plaza de la Constitución fue testigo del primer Grito del michoacano
Montones de bocinas a ras de tierra acallaron vítores tanto de panistas como de lopezobradoristas
Arturo Cano y Claudia Herrera
Corramos un discreto velo sobre la parte pecaminosa de esta fiesta, habría escrito el argumentista de cuentos de monitos. El gobierno de Felipe Calderón borra así, con un discreto velo tricolor, los pocos cartelones y fotos de Andrés Manuel López Obrador que quedan a esa hora, las 11 de la noche, para que en su primer grito zocalero, el panista sólo vea el tercio de la plaza tomado por el Estado Mayo Presidencial.
Sólo eso falta. Porque este 15 de septiembre, Calderón pasa del gasolinazo al bocinazo. Y acá en Palacio Nacional las consignas de los pocos lopezobradoristas que permanecen en la Plaza de la Constitución son sólo un rumor. Es decir, Felipe Calderón, su gabinete e invitados ya no las oyen. Y ahora, gracias a las veinticinco mantas tricolores desplegadas al final del tercio calderonista del Zócalo, justo con el balcón central de Palacio como eje, tampoco los ven.
Es decir, les grito, pero ni los veo ni los oigo, homenaje septembrino y patrio a la originalidad del segundo gobierno del cambio.
El bocinazo les cuesta a todos, porque nadie oye nada. Cuatro enormes grúas cargadas de bocinas son completadas con montones de cubos de sonido puestos como dados a ras de tierra. Retiembla el pavimento; retiembla la plaza, no a cañonazos, sino a bocinazo limpio.
Las mantitas desaparecieron de la vista de los invitados y del presidente Felipe Calderón. Unos cuantos carteles insultantes, algunas fotos de El Peje, unos globos blancos, justo cuando el mandatario hizo su aparición para dar el ortodoxo grito que eligió: los héroes esenciales de la Independencia, y nada más.
“Ahí viene, ahí viene!” “¡Uuuuuuuuhhhh!”, vitorean los invitados especiales no tan especiales, es decir, los que pueden ver el Grito no en los balcones, sino abajo, aunque protegidos por filas interminables de soldados vestidos de civil. Hace un año el clamor zocalero era “voto por voto”. Vicente Fox se había ido con la fiesta a otra parte y la plaza era del “movimiento de resistencia civil”. Ahora los gritos se pierden, incluso los muy pocos favorables.
Cuatro o cinco veces, un pequeño grupo de jóvenes detrás de la primera valla exclama, sobre todo en los breves silencios entre una pieza musical y otra: “¡Felipe, Felipe, Felipe!” Cuando la figura de Calderón asoma en el balcón central, los jóvenes se roban la consigna lopezobradorista: “¡Pre-si-den-te, Pre-si-den-te!” Son pocos y la gente de alrededor no los sigue.
Dividido el Zócalo a la manera de corrales. En la primera parte, pegada a Palacio, están los equipos de sonido, las bandas militares de música, la prensa y los invitados especiales. Tras una primera valla está el grupo de jóvenes gritones. Uno de ellos clama, emocionado: “¡Este sí es el bueno!” Sus amigos lo regañan e intentan corregir: “¡El otro es candidato, el otro es candidato!”
Felipe Calderón cumple el ritual. Toca la campana. Ondea la enseña patria. Los jóvenes lo apoyan aunque no los oiga. Son unos cuantos, pero a ellos sí los ve. Los de atrás han salido de la mirada de los invitados, como Ruth Zavaleta, la presidenta de la Cámara de Diputados, salió de las pantallas el pasado primero de septiembre. Ahora, sin embargo, no podrán decir que fue una falla técnica.
Antes que el cielo se inunde de luces, los jóvenes vuelven a gritar: “¡Viva Felipe Calderón!” “¡Viva!” En medio de ellos levanta el puño derecho y grita con fuerza Mariana Gómez del Campo, presidenta del PAN en el Distrito Federal, y prima de Margarita Zavala, la esposa del Presidente de la República.
¿Lo que las urnas non dan, EMP presta?
Alguna vez, refiriéndose a la cultura política mexicana, Felipe Calderón repitió la vieja frase de que “todos los mexicanos llevamos un priísta dentro”.
Esta noche de Grito parece haber emergido el suyo. Los priístas eran magos en pintar bardas, simular obras, armar fachadas instantáneas para “llenarle el ojo al Presidente”. Caray, hay que reconocer que sí hay cambio.
Hoy los artilugios sirven para que al Presidente no se le llene el ojo de nada, digamos, molesto.
¿Qué gana Felipe Calderón con su guerra de vallas y sonido? Una imagen que ni siquiera las pantallas le regalan, la de un político que puede cumplir con todos los rituales de la Presidencia, así sea a costa de caricaturizar los mismos rituales en que quiere ser consagrado.
Calderón no ha cumplido un año en la silla presidencial y ya ha obsequiado al país un buen número de ceremonias consagratorias de su mando. Pero ¿alguien recuerda su celebración de los primeros 100 días de gobierno? ¿Alguien, fuera del círculo íntimo familiar y partidista, recuerda la conmemoración de su triunfo electoral el pasado 2 de julio? Convencido de que el ritual del Informe presidencial está agotado, Calderón organiza al día siguiente una ceremonia no para informar, sino para relaborar sus promesas de campaña y ensalzar su figura frente a unos cuantos empresarios y los empleados de su gobierno. Todos estos actos han sido posibles, además, gracias a aparatosos despliegues militares y policiacos. Como el de esta noche de Grito.
Lo que las urnas non dan –al menos no a los ojos de algunos millones– el Estado Mayor non presta.
Vallas para los invitados
La seguridad del Presidente y el estilo calderonista igualan clases y posiciones, hay que reconocerlo. Después del Grito, el Presidente baja al patio central de Palacio. Aunque todos son invitados, hay unos más iguales que otros. Y el patio central, con su fuente de Pegaso al centro, está dividida por vallas, como el Zócalo (sólo que las de adentro están forradas de terciopelo). Hay zona presidencial, zona VIP, áreas exclusivas para los militares y otras para el resto de los invitados.
La fiesta es en grande, aunque ya para entonces se ha retirado una invitada especial que compartió el balcón con el gabinete en pleno: la profesora Elba Esther Gordillo. El mariachi de la Secretaría de Marina recibe a Calderón con Caminos de Michoacán. El ballet de Amalia Hernández muestra sus artes. El mariachi Gama 1000 se arranca cuando ya Calderón está sentado con los legisladores Santiago Creel y Cristian Castaño, acompañados de sus respectivas familias.
No hay “besamanos” ni desfile de políticos porque rápidamente el Estado Mayor Presidencial establece un discreto “cerco” para proteger al mandatario de sus invitados. Incluso los meseros se ven en problemas para acercar sopes y quesadillas a las zonas de la very important people.
A las 12:30 el Presidente sigue ahí, celebrando con tequila su primer Grito, su tercio de Zócalo y sus mantas para no ver las escenas incómodas.
Y ojos que no ven… El superasesor presidencial, Juan Camilo Mouriño, se declara feliz y anuncia que el país entero está “tranquilo y en calma”.
EL PROFETA DEL NOPAL

Notas para la construcción de una biografía
Tú solo, a los 12 años, del centro de Tampico a las afueras, lo más lejos que llegas es a la playa, o a la región de La Clementina, allá a los ranchos frondosos donde te gusta corretear inalcanzables conejos. Corres por puro gusto y porque los pulmones te dan para eso y para más, no porque no sepas que las liebres, y sobre todo las de tu tierra natal, parece que tienen hélices en lugar de piernas. De lejos te miran Don Manuel González Sámano, tu padre, y Manuel González Guzmán, tu hermano mayor.
- Anda feliz el Rodrigo, papá, mírelo.-
Como un gorrión, el carajo. Ojalá se logre...¿Te acuerdas de tu época, llamémosle así, de la Huasteca Potosina? ¿Que acompañabas a tu padre, el ingeniero naval más célebre del estado, a la construcción de chalanes y puentes flotantes allá por Valles?. Fueron los meses donde tomaste por vez inicial los comandos de su camioneta de labores, tú solo, y te dejaste ir, sin más guía que tu buen ojo para los coches, sin ninguna enseñanza específica de por medio, cinco kilómetros hasta el pobladito de Santa Rosa. Y rebasando. A la par, de eso te enterarías más tarde, Brambila sobrevolaba Monterrey y algunos alrededores con don Valente, su padre, el ganadero. Tú ibas manejando, felíz de dominar el aparato, de visita a casa de Fernando Robaina, el cubano de Santa Rosa, tu amigo el pariente del actual funcionario del presidente Castro. Allá, arriba, a un techito relativamente bajo, el que alcanzaba luego de una buena purga la mejor avioneta del padre de tu futuro hermano de ley, Brambila sintió un poco lo mismo que tú. Ese día, vamos a decir que el mismo, mieentras tú ibas manejando, estirando un poco las piernas ya largas de tus 14 años para hacer un buen juego entre el embrague y el acelerador, ese día, digamos que a la misma hora pero a muchos kilómetros hacian el horizonte, Brambila tuvo, por sus primeros cinco minutos en la vida, el control total de la nave. Linda la Grushenka, bimotor daIe colección que tantas alegrías y terrores iba a darles a ti y a Brambila, cuando se conocieran, ahí nada más a la vuelta del segundo año de secundaria.
Derecho a tu casa, por la Eucalipto, pero mucho más hacia el sur, aunque sin salirse de la colonia Altavista a unos pasos de tu casa lo miras. Es el único que trae una motocicleta de las que usan sólo los mayores de 18 años. Y él debe de tener si acaso tu edad, no más de 15. Potente la máquina. Nuevecita. Azul índigo y acero. El conductor, aquel compañero nuevo que entró en la misma secundaria que tú, iba hecho la raya desde la planta de agua de la ciudad hasta el lado este, por la Avenida Hidalgo. Llega allá por donde está la casa de los Melik, la familia árabe comerciante de ropa, y se regresa levantando el polvo. Es ya un demonio conduciendo, por lo que se ve. Y es jinete solitario, según observas. Un ademán basta para que se detenga a tu lado, se levante la visera del casco y aparezca sonriente, dueño de Tampico y del mundo cincunvecino.- ¿Qué pues? - te pregunta el forastero, mientras tiende la mano para saludarte y mirar con curiosidad tu guitarra, terciada al hombro.- Toco. Hago música. Rocanrol - desenfundas, veloz como cinematográfico pistolero del oeste.
Y el forastero, que pronto dejaría de serlo, escucha aquel fragmento de requinto que tienes preparado para ocasiones particulares.Terminas el brevísimo concierto, bastante satisfecho con la velocidad invisible de tus dedos sobre las cuerdas.- ¿Y tú qué o qué con esa moto?.- Es mía, y un día voy a tener una avioneta.- ¿Sabes tocar la guitarra?- Ni tantito. ¿Manejas moto?Claro que no, pero te subes a pilotearla, el dueño en ancas, diciéndote que es igual que una bicicleta. A los cien metros derrapan. Nada grave. Los raspones, varios de los que se darían en sus múltiples aventuras, los unen más de los que los separan.Estás en tercero de secundaria, en el Froebel, el instituto nombrado como el educador alemán que inventó el sistema de kindergarden, y donde has hecho la escuela desde que tienes memoria. Dejaste de lado una visita a casa de las Magdalenas, esas hermanas lindísimas que frecuentas con Brambila, tú una, él otra. Estás en un sitio cuyo nombre específico prefieres no mencionar. Pero sí sabes que te rodean los Lobato, los Esquivel, los Segovia, gente de tu edad. Circulan un par de botellas de cerveza. Cantas. Y alguien, a saber quién, saca de por ahí un cigarrillo de una planta distinta al tabaco.- Pónle, Gorrión. Para que afines.
Sonríes un tanto despectivo. Afinado ya estás. No en vano te has pasado los más recientes diez años aprendiéndole de tu padre los secretos del huapango, y a tu hermano el orden matemático de sus conciertos de guitarra clásica. Así que aceptas. Total. Y das una larga calada al cigarrillo de color. Será la primera de una larga, muy larga serie.
¿Sabes qué fue de los compañeros que te rodeaban en aquel momento?. Nadie se acuerda de ellos. Esta es, muy probablemente, la última vez que alguien los menciona.
Eckholm, el arqueólogo estadounidense, te dejó impresionado. Precursor indiscutible del futuro personaje Indiana Jones, había realizado excavaciones para su trabajo en la parte más alta de Tampico, tenía entre ceja y ceja determinar el alcance de los huastecos, antecesores culturales nada menos que de los mayas, a quienes heredaron parte de su lenguaje escrito. Un día decidiste seguir sus huellas, armado de un raspador como los que se emplean para descarnar las pieles de los animales.
A los meses, llegaste feliz a casa, venías de la isla de La Pitaya:- Ahora sí, gente, ahora sí - no necesitabas decir más.Llevabas en la mano el fruto de muchas horas de esfuerzo: una mandíbula de manatí o vaca marina, un sirénido con quien sabe cuántos años de existencia a las espaldas, extinto ya, desde luego.
Con el tiempo el dichoso pedazo de sirénido se perdió. A cambio, a modo de premio de consolación, en el cuarto de diseño de tu padre, está una buena cantidad de figurillas de barro, testimonio de tu paso por la arqueología.Amanece y?aI cae la noche y te encuentra tocando. Has decidido dos cosas. Una: aceptar el cuarto que te asigna tu padre, que fue una de sus primeras oficinas, y acondicionarlo como salón de ensayo. Y dos: dominar la armónica. Una de las Magdalenas, la tuya, te obsequia una Roldmann alemana. La besas. Te responde con un dulce sonido. ahí te caen, porque de estudio ha apsado a ser tu casa particular, los mismos de siempre más algunos nuevos amigos atraídos por la música. Otra vez una sombra no identificada saca del bolso de su chamarra unos cuadritos de papel impregnados con cierta sustancia que los llevará a sitios no imaginados todavía. La ofrece. Aceptan en grupo. Muy luego, cuando terminan el concierto de la noche, cuando se han ido todos, cuando regresas al planeta tierra, una lucecita interna se prende y apaga en tu cerebro. Sabes lo que quiere decir, y pones atención. Pero prefieres ignorar, al menos por ahora, el mensaje.
Una mañana, a las seis en punto, con el pretexto de que ibas de fin de semana ahí nada más al rancho de unos compañeros de la escuela, salieron muy orondos, el Brambila y tú, en lomos de la Grushenka. Traían, en realidad, rumbo del centro de la república. Y llegaron a la ciudad de México. Y de ahí a Oaxaca, por la misma vía, para comprobar la veracidad del efecto alucinatorio de los hongos.Era verdad. Todo lo que decían de ellos era cierto. Lo comprobaste. Y tú solo, porque el Brambila con el cuento de cuidar la avioneta o a saber por qué, prefirió darle la vuelta al sortilegio de la señora Sabina, como antes hizo con los papelitos de colores y más antes con los cigarrillos aquéllos. Pero te cuidó.
Mientras te dedicaste a la guitarra, a la armónica, a pastorear el cariñito de varias mujeres que te apreciaban y a experimentar, digamos, con la química orgánica, el Brambila te cuidó. Puedes reclamarle que nunca, pese a todos tus desvelos, consiguió arrancarle siquiera Las Mañanitas a tu guitarra, pero no de que fuera mal piloto de su avioneta. Ni de que fuera mal amigo. Eso no. Nunca.Y d?aIe vuelta a Tampico, o sea de regreso a la guitarra. Ahora con un nuevo personaje, igual de buena gente que Brambila, pero mucho más dedicado a su instrumento que todos los que te visitaban en la leonera. Armstrong. Excelente para ejecutar y componer. Y de tu generación. Casi diríamos que entre él, crearon en ti la conciencia de estructura musical. Eso fue lo que trasladaste al rock.Lástima que en tu fugaz estancia en Jalapa, pensada en principio con el fin de perfeccionar tu ya considerable habilidad a la guitarra, no te decidieras en firme aprovechar las instalaciones de la escuela de música.
Lástima, porque no te habrías vuelto académico, como eran tus temores. Por fortuna, pese a dedicar ese tiempo a otras actividades, tu virtuosismo técnico no se vió afectado.Estamos hablando del famoso episodio ocurrido en 81, la noche en que se desataron los lobos. Los lobos con uniforme.Poco antes, al despacho de tu padre llegó el rumor, de buena tinta, de que se realizarían, a lo largo de una semana, redadas diarias. Iban, desde luego, contra los hijos, entre 18 y 25 años de edad, de las familias más o menos atacados de la ciudad. Contra todos. Parejo.Gracias al pitazo, alcanzaron hacer un convoy. Coches prestados, camionetas casi en desuso, motocicletas de dos plazas, todo servía. Era o salir corriendo de Tamaulipas o caer en las fauces de los lobos que no iban con intenciones de auxiliarnos ni de confrontarlos, sino de tomar parte en una extorsión jugosa. No atraparon a nadie. O sí, pero no a los que buscaban. Fue una época donde lo fumable, lo inyectable, lo digerible, lo aspirable, corrió como río por todo Tampico. Así que, al menos en tu caso, el único que interesa para estas notas, no acudiste a la cita de los paraísos artificiales por conflictos familiares. Al contrario, eras el más apegado a tu casa, el que acompañó a su padre más tiempo de todos los hermanos y el que recibió de él la influencia intelectual más fuerte.
Le pediste un postero aventón al Brambila. Te lo dio, incluso en contra de las disposiciones de su respectivo padre. Fueron a Michoacán, donde habrías de pasar una temporada dedicado a escuchar con cuidado, calma, atingencia y haciendo anotaciones en un cuaderno que luego sería histórico y del cual se conservan muy pocas páginas, toda la música de la región.
¿Quién descubrió en tu canto o en tu forma de armonizar la influencia de ritmo purépecha? ¿Quién de los rocanroleros profesionales de tu momento, ya que estabas a punto de convertirte en uno de ellos, tenía tantas influencias por solucionar, tantas lecturas, tantos viajes, tantos maestros de guitarra y literalmente tantas horas de vuelo como las que habías acumulado hasta ese momento? ¿Quién de los rocanroleros anteriores o posteriores a ti, en el país, había hecho al menos un hallazgo arqueológico? ¿Quién de ellos tuvo jamás un amigo como el Brambila, o una compañía femenina como la de Magdalena o de Florencia o de Mina o de la menor de las Gallardo? ¿Quién, Rodrigo Eduardo?Tu padre lo sabía. Todo. Absolutamente todo. Y nunca se metió contigo. Te dejó hacer. Siempre, pero en particular a tu regreso a Tampico. Y eso que venías casi igual. Quizá y con las revoluciones todavía más aceleradas, si es posible. Con toda la enciclopédica cultura bohomía y conocimiento de la vida que ya para entonces gozaba y ponía en práctica el ingenio naval Manuel González Sámano, conocido y reconocido por propios y extraños como perito en su materia, con todo y todo, pues, ante tu necesidad urgentísima de rebelión interior, o sea de absoluto desmadre, un día te dijo, de plano:- Mira cabrón - tendió la mano como para saludarte pero en realidad era para despedirse y te ofreció un sobre que a querer o no ibas a tomar -, no puedes vivir hueco. Ahí tienes un boleto de autobús para México. Y 500 pesos. Que te bendiga dios y vete a mercatear allá solo. Cuando seas hombre de bien, regresas.
Hasta cuando te iba mala, fíjate, te iba bien. Pero tu no lo sabías. Y para el verdadero milagro, envuelto en los claros ojos de una mujer francesa, faltaban tre?aIs largos y callejeros años.- Como si perteneciera a la realeza - le dices a Brambila por teléfono.Françoise te da un codazo por lo bajo. Ella sabe que, efectivamente, los Bardinet, como ella, son de una de las pocas familias aristócratas que restan en Francia. Pero prefiere que algo así en un país como México pase desapercibido.- Es más, te la llevo ahora en Navidad para que la conozcas.
No fue una navidad, sino dos de las que pasaste en compañía de Françoise Bardinet, junto a tu familia, en Tamaulipas. Ahí la vio el Brambila, y te dio la razón, en una parte, bajito, cuando ella no los escuchara.- Es como de los cuentos aquéllos, ¿te acuerdas, donde la princesita y esas ondas?Así era la Françoise que, en tus manos, pasó a llamarse, con sencillez, Pancha. Ella conocía los tres años en que anduviste, primero en los camiones y luego en las cantinas, tocando boleros y huapangos rapidito para que te alcanzara el tiempo y pudieras interpretar dos melodías en el tiempo de una y las pingües ganancias se vieran multiplicadas en algo.Tú. El compositor. Tú. El teórico. Tú. Rodrigo Eduardo González. Osea, El Gorrión de Tampico.
Para ella, sin embargo, no era sencillo el trato contigo al menos en un sentido. Y no te lo dijo nunca. No quiso. Había encontrado en ti, tal como se lo ratificaba su familia, al varón que habría de acompañarla por muchos años. De manera que fue fraguando un plan.
Allá por sus tierras, en Normandía, existe un balneario aislado de todo contacto con el mundo. Es una especie de retiro o de monasterio disfrazado de estancia vacacional. Las reglas son muy simples, y brutales: todo lo que entra, tarda en salir; todo lo que está adentro, no tiene relación con todo lo que está afuera. Allá se fueron tú y ella, ella y tú.
En seis meses no pudiste conseguir absolutamente nada de material, ni un gramo, ni una dosis, ni un mililitro, ni siquiera una fumadita de algo. La abstinencia total. Cura de burro, si quieres, pero cura al fin. Bardinet sabía de la talla de tu talento. No iba a permitir que te lo gastaras en improvisaciones bajo la regadera, ni en madrugadas que te dejaban la garganta inservible y cada vez más vacío, ni en aquellos amaneceres donde el ligero exceso de tus varios hábitos te llevaba al borde fácilmente franqueable de la muerte.
A los seis meses de Normandía quedaste libre de dos formas: una, porque salieron del balneario-retiro; y dos porque ya no quisiste meterte nada más que, acaso, trago, y alguno que otro material muy de vez en cuando, bajo tu propia estricta vigilancia.
Es la tarde siguiente a la llegada de ambos a París, donde han ido directamente de Normandía.- Tengo tu regalo - te dice Françoise, que regresa luego de ausentarse un par de horas. Trae un sobre en la mano. Parece que eso de los sobres se va haciendo una costumbre en tu existencia cuando el rumbo de la vida va a cambiar de forma drástica. Ni te imaginas lo que es.
Son dos entradas para ver, desde la cuarta fila, un concierto de Bob Dylan en la capital francesa. Ese es tu premio. Lo recibes con un silencio proporcional a los fuegos artificiales interiores que se te encienden al saber que conocerás a la figura que has seguido desde al menos una década y que tus críticos nunca aceptarán, sino como broma, como nunca vieron tu devoción por Tom Waits ni la clarísima aceptada influencia de Springsteen de la época que desemboca en Nebraska.Dylan toca dos horas exactas y luego acude cuatro veces más al escenario ante la urgente petición del público. Françoise y tú salen primeros. Ya no escuchas el último encore. Tienes algo que decirle a tu mujer. Algo muy importante para tu desempeño. Algo que marcará todo lo que hagas desde esa noche hasta el último día en que toques la guitarra y la armónica:- Yo soy él.
Entonces, sólo entonces, refloreció en ti todo lo que habías aprendido en la colección Araluce, aquella reconocida serie libresca española que estaba, completa, tanto en tu casa como en el Froebel. Entonces recordaste, y acudiste de nuevo, con hambre de náufrago, las obras que ?aIte conformaron.Mencionemos nada más a diez autores de entonces que conservabas incluso en un cajón, a mano, en la que fuera tu última recámara: Focault, Moliére, Fromm, Goethe, Elíade, Quevedo, Freud, Espronceda, Einstein, Schiller.Y volvió a nacer la inquietud adormecida a fuerza de tanta dispersión, que bebiste de tu tío abuelo Guillermo Sámano, fundador del Cuarteto Regional Tamaulipeco y luego de Los Trovadores Tamaulipecos, el grupo mexicano a que Portes Gil, tamaulipeco también, le compró guitarras valencianas para que fueran a representar al país a Europa, América del Sur y Estados Unidos.
Ahí estaba, también, parte de lo tuyo, porque sabías, lo escribiste, que lo propio de México no era el mariachi, fabricado por la radio, música de pitos como la clasificabas. La tarima-hueca, significado de huapango, sí pertenece al país, y lo representa, y eso lo viniste a corroborar cuando Vinicius de Moraes lo deslindó. Antes ya tenías buena idea de por dónde iba el tiroteo, porque así como en la leonera aquella corrían las sustancias que sabemos, también circulaban a la par, y sobre todo, bambucos, boleros y trova yucateca, que estudiaste en cuanto a la delicadeza de su letra. Más, incluso, que el rocanrol.
En cuanto a la otra formación, la sentimental, lo cierto es que tuviste en calidad pero no en cantidad. Queda consignado el nombre de Mireya Escalante, pero tú mismo, desde que reiniciaste el camino con Françoise, prohibiste en uno de tus muy escasos actos de autoritarismo familiar, que alguien le fuera a decir dónde vivías, ya en la ciudad de México.
Tampoco quisiste saber nada de la hija que tuvo Mireya, pese a que la joven mujer regresó a Tampico y consiguió reentablar las relaciones con tu señora madre y tus hermanas.
No fue el único de tus devaneos. Cuando entraste a trabajar al astillero, con tu padre, en aquella breve temporada, lo primero que te advirtió fue que no te enredaras con la secretaria. Y lo hiciste de inmediato. Era más joven que tú, se atravesó en el camino, te la llevaste entre las espuelas. Con su consentimiento, desde luego, porque ella pensaría, años más tarde, lo mismo de ti.
Ya en la ciudad de México, sobre todo en los primeros días, te sientes encerrado, ahogado, circundando en exceso. Y no es de extrañar. Has pasado una infancia en lo que en Tampico se conoce, o se conoció durante los años cincuenta, como las colonias: lo opuesto de los edificios y casas precisamente aprisionadas que conformaban el centro de la urbe. Eso es algo que no te acaba de cuadrar.
En la madrugada te levantas y vas solitario a asomarte a la ventana, casi sonámbulo, descalzo. No hay nada más que edificios oscuros. Regresas a la cama, ya del todo despierto, y antes de conciliar nuevamente el sueño piensas que lo que andabas buscando eran las codornices que a esa hora, allá en Tampico, llegaban en grandes grupos a la casa de al lado de la tuya. Es una imagen azul y brumosa. Y así la conservas. Igual que el salto ondulante de los conejos por el patio de lo que es la residencia paterna. Igual que la historia del velador aquel, famoso, que en una mañana nada más apoyó la rodilla derecha muy firme en el suelo, apuntó su escopeta y cazó un venado, pero no en la sierra, sino ahí donde queda el club campestre de la que era tu ciudad.
Y hoy la has cambiado por esto. Aquí no está el Qual, tu gato, ni el mejor perro, negro por todos lados, que tuvieron en tu casa, el Aldous, llamado así por ti en honor de Huxley. El perro que se salía a trabajar con tu padre, cuando no andaba contigo. Se iba en la camioneta del ingeniero y con él entraba a los bancos y a los restaurantes. Un perro famoso en Tampico.
Antes de lo de Françoise, luego de un tiempecito de salir de Tamaulipas, lo que te hacía más felíz del contacto con tu familia eran las visitas de tu padre, cuando iba al Distrito Federal para arreglar algunos de sus múltiples asuntos. Te invitaba a comer. Te ayudaba con dinero.Sobre todo estuvieron juntos en las tardes antologables para tu historia gastronómica en El mesón del Cid, en El centro vasco y, allá por las calles de Uruguay, en El Llenadero. Lechón a la española pedían ambos. A ti no te habría alcanzado ni para una orden de tacos y un caldo en San Cosme. Ni tenías para tus libros, ni para los tenis que un día decidiste como calzado favorito. Tu padre era bienvenido siempre. Claro, tenías que escuchar, entre bocado y bocado, sus señalamientos que se contravenían con tu forma de vida. Pero el maldito lechón estaba delicioso. Y eso era irrefutable.Y no le faltaba razón al ingeniero. Una noche por poco y acompañas en el triste destino a Víctor Jara. Sólo que tú no por razones políticas, sino exclusivamente por la envidia que provocó tu habilidad y don de gente que en cuatro presentaciones en el barecillo ese de Insurgentes, allá por la glorieta, se ganó el público en su totalidad. Eran tres los que te atacaron. Y el saldo si no fue bueno, al menos no resultó el que ellos esperaban. Habías invitado a Brambila para que viera que ahora sí estabas tocando en un centro nocturno, como le decías al pulguero. Y al final, en la parte de atrás del escenario, que utilizas para dejar el estuche de tu guitarra y cambiarte de camiseta, se te fueron encima tres semimúsicos. Ni siquiera empezaron con insultos. Llevaban un plan más o menos bien establecido: cortarte las manos.Pero primero querían ablandarte a golpes. Entonces salió a flote mucho de lo que habías aprendido en tus correrías de barrio bajo, mucho de que lo que sí sirve y en momentos como aquel había que poner en práctica velozmente. No consiguieron, con la afilada navaja que llevaba uno de ellos, más que hacerte un ligerísimo rayón en la palma izquierda. Y quizá habrían completado el trabajo de no ser porque el Brambila, feliz por el concierto, no quiso esperar hasta que salieras sino que se metió al área de camerinos para invitarte un trago de la botella que él solo estaba consumiendo en una de las mesas del lugar. De inmediato le entró la repartición de trancazos. Pero aún así estaban ustedes dos en desventaja numérica. Hasta que uno de ellos, el deI la navaja, le tiró un tajo al Brambila y le hizo un bonito corte en la chamarra de aviador que gastaba.- Hasta aquí, cabrones - oíste que dijo muy firme y muy convencido tu amigo.
Estabas allá, luchando con los otros dos, así que tu percepción del asunto fue muy breve y confusa, pero algo vieron ellos y el otro, el de la navaja junto con el costado izquierdo del Brambila. Y se petrificaron, primero, dos, tres segundos, antes de descongelarse y salir corriendo ante su sorpresa, ante la sonrisa malvada de Brambila que, para el coraje, le daba un trago directo a la botella de ginebra que gustaba tomar, ya desde entonces.Se volverían a ver el Brambila y tú, pero cada vez menos.Cuando el terremoto del 85, vino de inmediato en la Grushenka, pero no pudo aterrizar en el aeropuerto Benito Juárez y fue a descender allá por Toluca. Se destacó por participar en la brigada Tlalpan, y por hacer un viaje cada tercer día con víveres para los damnificados entre Tamaulipas y la Ciudad de México.
En el 47 contrajeron matrimonio Manuel González Sámano y Angelina Guzmán de González. Partieron, a petición de él, rumbo a Acapulco, para ocupar una plaza importante dentro de su ramo. Allá nacieron Manuel, ingeniero también, que hoy trabaja en Monterrey; y Ernesto, fallecido apenas luego de su llegada al mundo. Enseguida vendrían, ya por Tampico, Elsa, ahora ingeniera bioquímica y bióloga marina; y la menor Genoveva, que al paso de 25 años se convertiría en la sicóloga especializada en niños con problemas de aprendizaje, que hoy vemos.
Tú eras menor que Manuel, mayor que el resto, y de ello da cuenta tu acta de nacimiento que consigna como vivo al niño Rodrigo Eduardo González Guzmán, un 25 de diciembre de 1950 a las 5 de la tarde. Todo ello asentado en el certificado número 187232, del libro de nacimientos números XII, del año de 1951 y a fojas 125, en la ciudad de Tampico, Tamaulipas.
- César Güemes
Madrid se rinde a '2 pájaros de un tiro'
El público madrileño tardará en olvidar el espectáculo que han ofrecido Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina en el primero de sus tres conciertos en la capital de su gira 2 pájaros de un tiro, en el que han brindado más de dos horas y media con lo mejor de su repertorio musical y humorístico.
Mientras el característico bombín de Sabina esperaba a su dueño sobre un taburete en medio del escenario, un vídeo del periodista Iñaki Gabilondo advertía que el concierto se había suspendido porque los intérpretes estaban en el hospital, una broma que anticipaba que lo de anoche iba a ser algo más que un recital con un puñado de buenas canciones.
Tuvieron que dar las diez y veinte de la noche hasta que las 15.000 personas reunidas en el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid pudieran recibir a Sabina y Serrat, que abrieron el concierto interpretando Ocupen su localidad y Hoy puede ser un gran día, para después continuar con Aves de paso.
Con apenas las tres primeras canciones se percibía que el público madrileño, aunque cálido con ambos artistas, iba a entregarse a Sabina, su poeta urbano, el que tantos versos y acordes ha dedicado a lo largo de su discografía a las calles de la ciudad que era escenario de este gran espectáculo.
Consciente de ello, Sabina se mostró orgulloso "de volver a casa", mientras que Serrat recordó como hacía apenas dos días había salido de la pista del Palacio de los Deportes "con el rabo entre las piernas por culpa de un punto de unos hijos de putin", en alusión a la derrota de la selección española de baloncesto en la final del Eurobasket el pasado domingo.
Tras estas primeras complicidades con el público, Sabina cogió su bombín y su taburete para dejar al "noi de Poble Sec" a solas interpretando la emotiva Pueblo blanco y Algo personal.
A continuación comenzó el intercambio de repertorio -ambos artistas suman más de 50 discos- cuando Serrat cogió prestado uno de los temas más emblemáticos de Sabina, Y sin embargo, que el público cantó al unísono, mientras que el cantautor madrileño interpretó el tema de Serrat No hago otra cosa que pensar en ti.
El momento más folclórico de la noche tuvo lugar cuando rememoraron la figura de Peret con el tema El muerto vivo, que ambos artistas finalizaron arrancándose con unos más que personales pasos de rumba catalana.
Cuando el público ya estaba totalmente entregado, estos dos trovadores enfilaron el bloque final del concierto interpretando algunos de sus himnos, como Mediterráneo, Penélope y Cantares de Serrat ó 19 días y 500 noches, Calle Melancolía y Y nos dieron las 10 de Joaquín Sabina, probablemente los temas más aplaudidos de la noche.
Sabina y Serrat repetirán en el escenario del Palacio de los Deportes esta noche y mañana -localidades agotadas-, para después continuar con su gira por España, siendo las próximas citas en Tarragona -22 de septiembre-, Lleida -el 23- y Palencia -el 25-.
Mientras el característico bombín de Sabina esperaba a su dueño sobre un taburete en medio del escenario, un vídeo del periodista Iñaki Gabilondo advertía que el concierto se había suspendido porque los intérpretes estaban en el hospital, una broma que anticipaba que lo de anoche iba a ser algo más que un recital con un puñado de buenas canciones.
Tuvieron que dar las diez y veinte de la noche hasta que las 15.000 personas reunidas en el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid pudieran recibir a Sabina y Serrat, que abrieron el concierto interpretando Ocupen su localidad y Hoy puede ser un gran día, para después continuar con Aves de paso.
Con apenas las tres primeras canciones se percibía que el público madrileño, aunque cálido con ambos artistas, iba a entregarse a Sabina, su poeta urbano, el que tantos versos y acordes ha dedicado a lo largo de su discografía a las calles de la ciudad que era escenario de este gran espectáculo.
Consciente de ello, Sabina se mostró orgulloso "de volver a casa", mientras que Serrat recordó como hacía apenas dos días había salido de la pista del Palacio de los Deportes "con el rabo entre las piernas por culpa de un punto de unos hijos de putin", en alusión a la derrota de la selección española de baloncesto en la final del Eurobasket el pasado domingo.
Tras estas primeras complicidades con el público, Sabina cogió su bombín y su taburete para dejar al "noi de Poble Sec" a solas interpretando la emotiva Pueblo blanco y Algo personal.
A continuación comenzó el intercambio de repertorio -ambos artistas suman más de 50 discos- cuando Serrat cogió prestado uno de los temas más emblemáticos de Sabina, Y sin embargo, que el público cantó al unísono, mientras que el cantautor madrileño interpretó el tema de Serrat No hago otra cosa que pensar en ti.
El momento más folclórico de la noche tuvo lugar cuando rememoraron la figura de Peret con el tema El muerto vivo, que ambos artistas finalizaron arrancándose con unos más que personales pasos de rumba catalana.
Cuando el público ya estaba totalmente entregado, estos dos trovadores enfilaron el bloque final del concierto interpretando algunos de sus himnos, como Mediterráneo, Penélope y Cantares de Serrat ó 19 días y 500 noches, Calle Melancolía y Y nos dieron las 10 de Joaquín Sabina, probablemente los temas más aplaudidos de la noche.
Sabina y Serrat repetirán en el escenario del Palacio de los Deportes esta noche y mañana -localidades agotadas-, para después continuar con su gira por España, siendo las próximas citas en Tarragona -22 de septiembre-, Lleida -el 23- y Palencia -el 25-.
Sostente en Pie. Concierto-Homenaje a José Cruz
Sostente en Pie. Concierto-Homenaje a José CruzJosé Cruz e Invitados
En los albores de la década de los ochenta, el Foro Tlalpan, al sur de la ciudad de México, se convirtió en un semillero de talentos de la música independiente. Ahí se reunían artistas como Jaime López, Jorge Cox Gaitán y José Cruz (D. F., 1955), quienes formaron el grupo Arrieros Somos. José Cruz formó luego la banda Banco del Ruido y dirigió musicalmente las presentaciones de Betsy Pecanins.
A la mitad de la década, con la fama a cuestas, José Cruz tomó camino para formar la legendaria banda de blues mexicano Real de Catorce, de la que fue cantante y compositor. Desde esta trinchera, el guitarrista y especialista, además, en la armónica y el dobro, se convirtió en personaje emblemático del blues mexicano y en ejemplo de independencia creativa.
Desde hace ya casi tres décadas ha cantado a la desventura, que no es poca, de los habitantes de la ciudad de México México y de cualquier lugar del mundo, para iluminar desde el fondo de la oscura noche mexicana la esperanza de la dura vida cotidiana.
Hoy, José Cruz es víctima de las contradicciones de la vida: sufre de esclerosis múltiple, una enfermedad crónica, costosa y que no tiene cura. La fatiga y la depresión, las crisis imprevistas y la momentánea discapacidad, son el día con día del autor de canciones como Azul, Devoto amor, Tiempos oscuros y Contraley, canciones que musicalizaron diferentes momentos de la vida urbana de los años recientes.
Es a finales del año pasado cuando el poeta y maestro de la armónica cayó por primera vez sobre el escenario a causa de un paro respiratorio. Este fue el primer golpe de una enfermedad, diagnosticada dos años atrás: la esclerosis múltiple.
José Cruz requiere ahora un poco de ese apoyo y solidaridad para seguir de pie y luchar contra la inmovilidad física. Demostrarlo será posible el próximo miércoles 26 de septiembre cuando se realice en el Teatro de la Ciudad y con el apoyo de la Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal, el concierto Sostente en Pie.
Este homenaje en el que participarán varios de los músicos que han acompañado la trayectoria de José Cruz, tiene el objetivo es recaudar fondos para ayudar al propio músico y a Esclerosis Múltiple Asociación Civil (EMAC), organización que se encarga de proveer ayuda a más de 480 personas abatidas por este mal.
Afirma el músico, postrado en silla de ruedas: “Para quitarme el blues tendrán que matarme no sólo a mí, sino a mi familia y a músicos que tocarán conmigo en el Teatro de la Ciudad”.
El concierto será también una forma solidaria de decirle al bluesero mexicano: “José, no te caigas. Sostente en pie. Tus amigos te apoyamos”.
Lugar:Teatro de la Ciudad
Dirección:Donceles 36, Col. Centro, C.P. 06010, Del. Cuauhtémoc . (Se encuentra junto a la Asamblea de Representantes)
Telefono: 55 10 21 97 y 55 18 49 26
Fecha: 26 de Septiembre Hora: Miércoles 26, 20:30 Horas
En los albores de la década de los ochenta, el Foro Tlalpan, al sur de la ciudad de México, se convirtió en un semillero de talentos de la música independiente. Ahí se reunían artistas como Jaime López, Jorge Cox Gaitán y José Cruz (D. F., 1955), quienes formaron el grupo Arrieros Somos. José Cruz formó luego la banda Banco del Ruido y dirigió musicalmente las presentaciones de Betsy Pecanins.
A la mitad de la década, con la fama a cuestas, José Cruz tomó camino para formar la legendaria banda de blues mexicano Real de Catorce, de la que fue cantante y compositor. Desde esta trinchera, el guitarrista y especialista, además, en la armónica y el dobro, se convirtió en personaje emblemático del blues mexicano y en ejemplo de independencia creativa.
Desde hace ya casi tres décadas ha cantado a la desventura, que no es poca, de los habitantes de la ciudad de México México y de cualquier lugar del mundo, para iluminar desde el fondo de la oscura noche mexicana la esperanza de la dura vida cotidiana.
Hoy, José Cruz es víctima de las contradicciones de la vida: sufre de esclerosis múltiple, una enfermedad crónica, costosa y que no tiene cura. La fatiga y la depresión, las crisis imprevistas y la momentánea discapacidad, son el día con día del autor de canciones como Azul, Devoto amor, Tiempos oscuros y Contraley, canciones que musicalizaron diferentes momentos de la vida urbana de los años recientes.
Es a finales del año pasado cuando el poeta y maestro de la armónica cayó por primera vez sobre el escenario a causa de un paro respiratorio. Este fue el primer golpe de una enfermedad, diagnosticada dos años atrás: la esclerosis múltiple.
José Cruz requiere ahora un poco de ese apoyo y solidaridad para seguir de pie y luchar contra la inmovilidad física. Demostrarlo será posible el próximo miércoles 26 de septiembre cuando se realice en el Teatro de la Ciudad y con el apoyo de la Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal, el concierto Sostente en Pie.
Este homenaje en el que participarán varios de los músicos que han acompañado la trayectoria de José Cruz, tiene el objetivo es recaudar fondos para ayudar al propio músico y a Esclerosis Múltiple Asociación Civil (EMAC), organización que se encarga de proveer ayuda a más de 480 personas abatidas por este mal.
Afirma el músico, postrado en silla de ruedas: “Para quitarme el blues tendrán que matarme no sólo a mí, sino a mi familia y a músicos que tocarán conmigo en el Teatro de la Ciudad”.
El concierto será también una forma solidaria de decirle al bluesero mexicano: “José, no te caigas. Sostente en pie. Tus amigos te apoyamos”.
Lugar:Teatro de la Ciudad
Dirección:Donceles 36, Col. Centro, C.P. 06010, Del. Cuauhtémoc . (Se encuentra junto a la Asamblea de Representantes)
Telefono: 55 10 21 97 y 55 18 49 26
Fecha: 26 de Septiembre Hora: Miércoles 26, 20:30 Horas
sábado 8 de septiembre de 2007
15 DE SEPTIEMBRE

MANIFIESTO
La patria te necesitaMéxico vive un momento histórico, pues una vez más un gobernante usurpador pone el riesgo la democracia, la libertad y la independencia.
Felipe de Jesús Calderón Hinojosa es un hombre que fue impuesto mediante el Fraude Electoral y el asalto militar a la Cámara de Diputados, fue impuesto para continuar con el saqueo y el entreguismo iniciado por Vicente Fox. Calderón ha sido impuesto como presidente para acabar con nuestra independencia, el proyecto político que representa está basado en la eliminación de la Historia y en la apertura de las fronteras para que los Estados Unidos militarice nuestro país; Calderón Hinojosa representa al sector social que en 1810 se opuso al movimiento popular que alcanzó la independencia nacional.
En 1813, José María Morelos y Pavón, el Siervo de la Nación dispuso que todos los 15 de septiembre fueran celebrados por el pueblo de México como un símbolo de nuestra libertad; nuestro país conmemorará la Independencia y a los héroes que como Miguel Hidalgo, Morelos, Allende, y Vicente Guerrero dieron su vida para darnos patria y como Juárez, Madero, Zapata y Villa lucharon por defenderla; pero por vez primera, este 2007, el Grito lo daremos los verdaderos depositarios del poder soberano, los dueños de la voluntad popular y los herederos de la lucha patriota, es decir, el propio pueblo de México; pues a nadie que atente contra la voluntad popular como lo hace Felipe Calderón, a nadie que como él, ponga en riesgo la Independencia debe permitirse que hipócritamente salga al balcón presidencial a dar el Grito, pues eso le corresponde a presidentes legítimos como Benito Juárez, Francisco I. Madero o Lázaro Cárdenas.
Los Ciudadanos debemos tomar en nuestras manos a la patria y comportarnos a la altura de nuestros antepasados que lucharon por ella. En la Voz del Pueblo cobra verdadero sentido el Grito de Independencia, no en la voz de un presidente ilegítimo como Felipe Calderón.
La Patria no se vende, la patria se defiende. Por ello convocamos a la Ciudadanía a dar el Grito ciudadano, a arengar a los héroes y festejar el 197 aniversario de nuestra independencia, sin Calderón, pues no permitiremos que entre al Zócalo a la fiesta del pueblo libre e independiente.
En caso de pederastia, nuevas pruebas incriminan al cardenal Rivera Carrera
No exhibió la carta de recomendación de Nicolás Aguilar para Mahony: abogados
El purpurado estadunidense comparecerá en Los Ángeles el 13 de septiembre
Sanjuana Martínez
Por primera vez en la historia contemporánea de la Iglesia católica dos cardenales se enfrentan en sus declaraciones para inculparse mutuamente e intentar salvarse a sí mismos. Después de la presentación del cardenal Norberto Rivera comparecerá el cardenal Roger Mahony, quien será interrogado el próximo jueves 13 de septiembre en Los Ángeles, California, sobre el caso del cura pederasta mexicano Nicolás Aguilar, presuntamente encubierto por el cardenal mexicano y su similar estadunidense.
“Nunca hemos tenido el caso de un cardenal señalando a otro con el dedo” –dice en entrevista con La Jornada el abogado Jeff Anderson–; Mahony inculpa a Rivera y viceversa. Rivera dice que él aviso en una carta a Mahony del problema y éste niega haber recibido la carta u otra advertencia. Es obvio que cada uno de ellos está contradiciendo abiertamente al otro”.
Carolina Guevara, vocera de la arquidiócesis de Los Ángeles, ha confirmado la histórica cita. El interrogatorio deja en precaria situación al cardenal Rivera, ya que el cardenal Mahony sostiene que el purpurado mexicano nunca le informó sobre la conducta delictiva del cura pederasta. “El que tiene una situación peor es el cardenal Rivera porque es a él a quien corresponde demostrar que es verdad lo que dice que hizo. Es quien dice que mandó a Nicolás Aguilar sabiendo que había sido investigado por abusos sexuales contra menores y que avisó de su peligrosidad, pero es Rivera quien era responsable de haberlo retirado del magisterio sacerdotal, porque sin eso, él no hubiera podido estar cerca de los niños y no los hubiera seguido dañando.”
Además de este interrogatorio, el purpurado mexicano se enfrenta al dilema de que algunos de los documentos que él mismo entregó durante el interrogatorio lo incriminan. El otro punto vulnerable en el proceso para el cardenal Rivera, es que pese a haber firmado una declaración jurada, en febrero pasado, donde aseguró que existe una carta en que avisa al cardenal Roger Mahony de la conducta del cura, no la ha exhibido.
De hecho, el momento culminante del interrogatorio fue cuando al cardenal Rivera se le recordó que el juez Eliu M. Berle pedía que exhibieran los documentos complementarios, según señala el abogado José Bonilla Sada en entrevista con La Jornada: “ciertamente Steven R. Selsberg, abogado del cardenal, dijo que iban a ver lo de esos documentos y que los exhibirían después del descanso. El caso es que cuando se da el receso y vuelven muestran unos documentos que no tenían nada que ver con lo solicitado. Esa es la verdad”.
Añade: “no la mostró. Era el momento oportuno para hacerlo. Incluso voy más allá: el cardenal debió mostrar esa carta desde el primer momento, cuando presentó su declaración escrita a la Corte, la debió de acompañar de ese documento para que no hubiera ninguna duda. Se hubiera evitado muchos problemas. Claro, si es que realmente existe ese documento, porque ahora hay más dudas”, dice Bonilla Sada.
Durante el interrogatorio, el cardenal Rivera sostuvo que nunca le había escrito a Mahony, algo que evidentemente lo incrimina porque existe como prueba el intercambio epistolar entre ambos cardenales ya hecho público. El purpurado mexicano entregó a los abogados demandantes alrededor de 80 documentos, entre ellos las cartas que muestran el modo de operar de la Iglesia en cuanto a traslado de sacerdotes.
Además existe una carta del cura Nicolás Aguilar donde solicita al cardenal Norberto Rivera que le escriba a Mahony para darle buenas referencias de él, que dice lo siguiente: “por favor, le solicito envíe más documentación e información acerca de mi persona al señor excelentísimo cardenal Roger Mahony y también dirigida al vicario Tomas Curry, con el propósito que se extienda la estadía en la parroquia que me asignen en Los Ángeles, California”.
Los dos están diciendo medias verdades para protegerse –dice Anderson. “Está claro que los dos tenían hasta cierto punto conocimiento y que los dos tenían la responsabilidad de haber apartado a este individuo del sacerdocio y ambos tenían que haber informado a la policía, y los dos incumplieron esas obligaciones. Entonces no es muy importante que ahora digan yo no supe, no me dijeron, no me llegó la carta, etcétera. Eso no es lo importante, la cuestión es que ellos no quisieron ver el problema que tenían delante y prefirieron no saber.”
El abogado Bonilla añade: “todo este interrogatorio fue verdaderamente dramático para el cardenal. Se debe haber cimbrado en lo más profundo porque yo creo que está tomando conciencia de la seriedad del problema en el que está metido. El cardenal vive una etapa muy delicada, porque ya lo vio cerca, ya vio que esto es serio, real, y ya no se va a poder zafar tan fácil. Si el juez decide la jurisdicción, él tendrá que comparecer necesariamente”.
Anderson informó que la audiencia del próximo 11 de septiembre en la Corte Superior de California se ha pospuesto, ya que el juez pide nuevos interrogatorios al cardenal Norberto Rivera: “después de esta declaración hay otros interrogatorios que vamos a hacer. En octubre habrá otra audiencia donde tendrá que decidirse si este caso se mantiene en Estados Unidos. Yo confío en que el juez decidirá en favor de la jurisdicción de la Corte Superior de California”.
Consideró que el interrogatorio al cardenal Roger Mahony será decisivo: “he interrogado antes al cardenal Mahony. Ahora lo importante es que él tiene que decir qué sabía de Nicolás Aguilar cuando le recibió en Los Ángeles, si conocía desde el principio o más adelante que se trataba de un violador y si hizo algo para protegerlo, evitar su procesamiento en Los Ángeles o permitirle volver a México, y permitirle que siguiera violando niños. Ese es el tipo de preguntas que le haremos. Es un testigo vulnerable. A veces parece que no puede recordar nada, y otras veces sí; es decir, tiene una memoria de conveniencia.
–¿Quién de los dos dice la verdad?
–Cada uno de ellos está echándole la culpa al otro y señalándolo”.
El interrogatorio a Norberto Rivera dejó una certidumbre a los abogados demandantes: “el cardenal mintió. El cardenal Rivera y todos los altos prelados de la Iglesia están acostumbrados a mentir ante las cortes con el más absoluto cinismo. Para Norberto Rivera estar sujeto a un juramento de decir la verdad no implica mayor respeto; al cardenal Mahony sí, porque el perjurio si se paga con cárcel en Estados Unidos. El testimonio de Roger Mahony pesará muchísimo en la acusación que se le está haciendo”.
Durante el interrogatorio al cardenal Rivera, los abogados intentaron indagar en los procedimientos que cubren los traslados de los sacerdotes y a quienes sus superiores deciden cambiar de parroquia: “el cardenal Rivera mostró documentos al respecto, pero sobre otro sacerdote: fueron las únicas cartas que Norberto Rivera exhibió”.
El purpurado estadunidense comparecerá en Los Ángeles el 13 de septiembre
Sanjuana Martínez
Por primera vez en la historia contemporánea de la Iglesia católica dos cardenales se enfrentan en sus declaraciones para inculparse mutuamente e intentar salvarse a sí mismos. Después de la presentación del cardenal Norberto Rivera comparecerá el cardenal Roger Mahony, quien será interrogado el próximo jueves 13 de septiembre en Los Ángeles, California, sobre el caso del cura pederasta mexicano Nicolás Aguilar, presuntamente encubierto por el cardenal mexicano y su similar estadunidense.
“Nunca hemos tenido el caso de un cardenal señalando a otro con el dedo” –dice en entrevista con La Jornada el abogado Jeff Anderson–; Mahony inculpa a Rivera y viceversa. Rivera dice que él aviso en una carta a Mahony del problema y éste niega haber recibido la carta u otra advertencia. Es obvio que cada uno de ellos está contradiciendo abiertamente al otro”.
Carolina Guevara, vocera de la arquidiócesis de Los Ángeles, ha confirmado la histórica cita. El interrogatorio deja en precaria situación al cardenal Rivera, ya que el cardenal Mahony sostiene que el purpurado mexicano nunca le informó sobre la conducta delictiva del cura pederasta. “El que tiene una situación peor es el cardenal Rivera porque es a él a quien corresponde demostrar que es verdad lo que dice que hizo. Es quien dice que mandó a Nicolás Aguilar sabiendo que había sido investigado por abusos sexuales contra menores y que avisó de su peligrosidad, pero es Rivera quien era responsable de haberlo retirado del magisterio sacerdotal, porque sin eso, él no hubiera podido estar cerca de los niños y no los hubiera seguido dañando.”
Además de este interrogatorio, el purpurado mexicano se enfrenta al dilema de que algunos de los documentos que él mismo entregó durante el interrogatorio lo incriminan. El otro punto vulnerable en el proceso para el cardenal Rivera, es que pese a haber firmado una declaración jurada, en febrero pasado, donde aseguró que existe una carta en que avisa al cardenal Roger Mahony de la conducta del cura, no la ha exhibido.
De hecho, el momento culminante del interrogatorio fue cuando al cardenal Rivera se le recordó que el juez Eliu M. Berle pedía que exhibieran los documentos complementarios, según señala el abogado José Bonilla Sada en entrevista con La Jornada: “ciertamente Steven R. Selsberg, abogado del cardenal, dijo que iban a ver lo de esos documentos y que los exhibirían después del descanso. El caso es que cuando se da el receso y vuelven muestran unos documentos que no tenían nada que ver con lo solicitado. Esa es la verdad”.
Añade: “no la mostró. Era el momento oportuno para hacerlo. Incluso voy más allá: el cardenal debió mostrar esa carta desde el primer momento, cuando presentó su declaración escrita a la Corte, la debió de acompañar de ese documento para que no hubiera ninguna duda. Se hubiera evitado muchos problemas. Claro, si es que realmente existe ese documento, porque ahora hay más dudas”, dice Bonilla Sada.
Durante el interrogatorio, el cardenal Rivera sostuvo que nunca le había escrito a Mahony, algo que evidentemente lo incrimina porque existe como prueba el intercambio epistolar entre ambos cardenales ya hecho público. El purpurado mexicano entregó a los abogados demandantes alrededor de 80 documentos, entre ellos las cartas que muestran el modo de operar de la Iglesia en cuanto a traslado de sacerdotes.
Además existe una carta del cura Nicolás Aguilar donde solicita al cardenal Norberto Rivera que le escriba a Mahony para darle buenas referencias de él, que dice lo siguiente: “por favor, le solicito envíe más documentación e información acerca de mi persona al señor excelentísimo cardenal Roger Mahony y también dirigida al vicario Tomas Curry, con el propósito que se extienda la estadía en la parroquia que me asignen en Los Ángeles, California”.
Los dos están diciendo medias verdades para protegerse –dice Anderson. “Está claro que los dos tenían hasta cierto punto conocimiento y que los dos tenían la responsabilidad de haber apartado a este individuo del sacerdocio y ambos tenían que haber informado a la policía, y los dos incumplieron esas obligaciones. Entonces no es muy importante que ahora digan yo no supe, no me dijeron, no me llegó la carta, etcétera. Eso no es lo importante, la cuestión es que ellos no quisieron ver el problema que tenían delante y prefirieron no saber.”
El abogado Bonilla añade: “todo este interrogatorio fue verdaderamente dramático para el cardenal. Se debe haber cimbrado en lo más profundo porque yo creo que está tomando conciencia de la seriedad del problema en el que está metido. El cardenal vive una etapa muy delicada, porque ya lo vio cerca, ya vio que esto es serio, real, y ya no se va a poder zafar tan fácil. Si el juez decide la jurisdicción, él tendrá que comparecer necesariamente”.
Anderson informó que la audiencia del próximo 11 de septiembre en la Corte Superior de California se ha pospuesto, ya que el juez pide nuevos interrogatorios al cardenal Norberto Rivera: “después de esta declaración hay otros interrogatorios que vamos a hacer. En octubre habrá otra audiencia donde tendrá que decidirse si este caso se mantiene en Estados Unidos. Yo confío en que el juez decidirá en favor de la jurisdicción de la Corte Superior de California”.
Consideró que el interrogatorio al cardenal Roger Mahony será decisivo: “he interrogado antes al cardenal Mahony. Ahora lo importante es que él tiene que decir qué sabía de Nicolás Aguilar cuando le recibió en Los Ángeles, si conocía desde el principio o más adelante que se trataba de un violador y si hizo algo para protegerlo, evitar su procesamiento en Los Ángeles o permitirle volver a México, y permitirle que siguiera violando niños. Ese es el tipo de preguntas que le haremos. Es un testigo vulnerable. A veces parece que no puede recordar nada, y otras veces sí; es decir, tiene una memoria de conveniencia.
–¿Quién de los dos dice la verdad?
–Cada uno de ellos está echándole la culpa al otro y señalándolo”.
El interrogatorio a Norberto Rivera dejó una certidumbre a los abogados demandantes: “el cardenal mintió. El cardenal Rivera y todos los altos prelados de la Iglesia están acostumbrados a mentir ante las cortes con el más absoluto cinismo. Para Norberto Rivera estar sujeto a un juramento de decir la verdad no implica mayor respeto; al cardenal Mahony sí, porque el perjurio si se paga con cárcel en Estados Unidos. El testimonio de Roger Mahony pesará muchísimo en la acusación que se le está haciendo”.
Durante el interrogatorio al cardenal Rivera, los abogados intentaron indagar en los procedimientos que cubren los traslados de los sacerdotes y a quienes sus superiores deciden cambiar de parroquia: “el cardenal Rivera mostró documentos al respecto, pero sobre otro sacerdote: fueron las únicas cartas que Norberto Rivera exhibió”.
"No somos conscientes de nuestra capacidad para cambiar las cosas"

Ismael Serrano edita el disco más positivo de sus 10 años de carrera
El cantautor Ismael Serrano (Madrid, 1974) acaba de hacer una incursión en el cine.
Protagoniza El hombre que corría tras el viento, del director argentino Juan Pablo Martínez.
Tras rodar bajo la nieve bonaerense, vuelve a sentirse protagonista en su carrera de siempre.
Su nuevo disco, el séptimo, sale a la calle el 11-S ("no es intencionado, es que las discográficas fijan los martes para la salida de un disco", afirma) con el título de Sueños de un hombre despierto, inspirado en la cita de Aristóteles "La esperanza es el sueño de los hombres despiertos". Son nuevas canciones en las que se pregunta sobre el devenir del mundo, con sus injusticias e ingratitudes. Su título, sin embargo, parece ser optimista. En octubre vuelve a los escenarios que, salvo alguna excepción, no pisa desde hace casi dos años.
Pregunta. ¿Tiene arreglo el mundo? ¿Hay esperanza?
Respuesta. Eso forma parte de la esencia del ser humano, el afán por mejorar. Yo no pierdo la fe en el hombre, porque siempre ocurren cosas que te devuelven la esperanza. En Casandra [una de las nuevas canciones] pongo como ejemplo la reacción popular contra la guerra de Irak.
P. ¿No cree eso de que la sociedad está dormida políticamente?
R. Puede que haya cierto desencanto, pero no es que la gente esté adormecida. Cuando lo del 11-M, la gente reaccionó, y fue capaz de cambiar las cosas. Puede parecer que estamos insensibilizados, pero es que vivimos muy aislados. Hay que insistir en que no estamos aislados, y que somos los más, los que pensamos igual. No somos conscientes de nuestra capacidad de cambiar las cosas.
P. Además de esperanzado, le ha salido un disco con mucha referencia literaria.
R. Me he dado cuenta después de que tiene muchas aclaraciones a pie de página. La idea que quiero trasmitir está en el propio título. Pero por más duras que sean las canciones, mantiene un halo de esperanza.
P. Es positivo, pero no alegre.
R. Es que pretendo un espacio de reflexión, además del carácter lúdico y festivo que tiene la música. Está grabado casi en directo y es muy austero en los arreglos.
P. ¿Le molesta que le sigan comparando con Serrat, por su manera de cantar y por algunos giros de estilo?
R. Soy consciente de las similitudes. Después de siete discos no me molesta. Cada uno busca su voz propia, pero tengo un legado. Serrat, Sabina y otros son referencias mías.
P. Con esas comparaciones ¿No alberga la esperanza de ser también el heredero de Serrat?
R. Eso lo dirá el tiempo. A pesar de llevar 10 años apenas estoy empezando. Y no me he parado a pensar cómo estaba Serrat cuando llevaba el mismo tiempo que yo.
P. ¿Es también positivo el balance si piensa que hace justo 10 años editó su primer disco?
R. Más positivo no puede ser. Me he asentado, he montado un sello propio, he conocido Latinoamérica... Me ha hecho tener continuidad, que es lo más jodido.
P. ¿Y el cine? ¿Le veremos en otras películas?
R. No me importaría seguir, pues soy muy aficionado al cine. Mi personaje es un tío introvertido, muy callado, tímido y creo que lo he hecho bien, aunque ya estoy esperando las críticas en las que me acusen de intrusismo.
http://www.elpais.com/
UN MAÑO EN ARGENTINA

Joaquin Carbonell. Buenos Aires. 8-09-07
Ya una semana en Argentina y por fin superamos la modorra para escribir. Escribo tanto durante el año que cuando tomo vacaciones las ejerzo especialmente ante el folio. Pero me faltaba tiempo para contar que cada viaje a esta fascinante ciudad es un motivo de felicidad. Buenos Aires no es una ciudad, es una idea. La concentración de cultura popular, de gastronomía (popularísima, frente a la decadente nuvelle cuisine), la energía de una calle siempre alerta, viva, estrepitosa, demasiado ruidosa, frenética y acogedora.
Hemos visitado innumerables bares y acogedores medios de comunicación. Hasta la fecha estuvimos con el maestro Héctor Larrea, en RNA, un gentleman del micrófono, ligeramente afectado, con un regusto muy francés en su estilo. Estuvimos con los alocados hermanos Korol, en su divertido programa de televisión. Adrián Korol es el artífice y culpable de que ahora camine por Corrientes o Lavalle. Él me descubrió por Internet hace cinco años y me montó un viaje con esta frase: “Joaquín, tu público natural está en Buenos Aires”. Le hice caso y acá estamos.
Adrián me recomendó a su hermano Diego que conduce el programa “Estilo K”, un desopilante (se usa mucho esta palabra aquí, como referente a “Divertido”) programa de deportes a la media noche, y que nos invitó a cantar allí. Siempre con Philippe, mi amigo y guitarrista, mi productor y mano derecha. Philippe, francés del sur, también está fascinado por Argentina.
Estuvimos en el programa de Ginsburg, una institución en el periodismo bonaerense, que conduce un espacio matinal de televisión. Cantamos Ven al Tortoni (aquí siempre hay que cantar en directo), y charlamos un rato. Fuimos invitados de paso a un mítico programa, el del Negro Dolina, gran amigo. Si el que lee esto es español, no podrá intuir quién es Alejandro Dolina; si lo lee un argentino sufrirá un ataque de envidia, porque Dolina es una institución cultural y periodística. Una estrella. Pues bien, el Negro nos invitó a cantar ¡dos canciones en directo! Nunca, creo que nunca, nadie ha cantado dos canciones en su programa. Esa deferencia no la podemos olvidar.
Y mientras vamos cantando. Lo hicimos nada mas llegar en el BAFIM, Feria Internacional de Música de Buenos Aires, en el mítico Thelonius, un lugar cultural precioso. Lo hicimos unos días después en Clásica y Moderna, la librería bar, donde Sabina acudía a tomar sus copas tranquilo. Alli nos recibe siempre Ana Albarellos, tan cálida y cariñosa. Allí cantamos y escuchamos otro día a Rita Cortesese, actriz de renombre que canta el tango desde la interpretación.
Estuvimos anoche en Chacareran Teatre, mi primer teatro en Buenos Aires en mi primera visita. Precioso lugar donde los músicos se sienten bien acogidos, con una dimensión humana. Allá nos reunimos con tantos amigos, Cornal, que es mi webmaster desde hace años y que vino con su inseparable Amanda. Vino desde lejos Alejandro Romano, cuya web sobre cantautores es imprescindible para los que cantamos. Su ayuda es milagrosa. Vino Ferchu, ya rodado también en la amistad. Vino y cantó Fernando Montalbano, nuestro enlace en Rosario que visitamos mañana. Vino Paco de la Plata, presidente de la Asociación Aragonesa, que es mi eslabón con esa ciudad tan entrañable y que visito dentro de tres horas. Estuvieron sobre el escenario los Voladores, un trío de músicos de aquí, que mostraron una fantástica profesionalidad. Dicen que sonamos como un grupo muy rodado. Vino China, autoproclamada Presidenta de mi club de Fans. Yo encantado, la dejo hacer.
Todo con la direccion, con el orden, con la maestría de Lisandro, que ha puesto su experiencia de manager para organizar esta tercera visita. Los que no contamos con una empresa poderosa, capaz de utilizar todos sus mecanismos (y dineros) para la producción, hemos de valernos del contacto humano, más lento, pero muy seguro. Poco a poco y cada vez un poco más. Al llegar a este país me juré que intentaría hacer un Teatro Argentino en La Plata y un Gran Rex en Buenos Aires. Esta tarde hacemos el Teatro Argentino y en tan solo 35 años más caerá el Gran Rex. Como dice Philippe, “incluso nos contentamos con cantar en su bar”.
(seguirá…)
CARAJO, MI HERMANO ROMANO SE ESTA VOLVIENDO FAMOSO!!!!!!
viernes 7 de septiembre de 2007
Por “presiones de Televisa” censuran cinta de Mandoki sobre las elecciones de 2006
Jaime Aviles
La Jornada/ArgenPress/Rebelión
Debido a “presiones de Televisa”, la distribuidora Warner Bros se negó a exhibir la película de Luis Mandoki sobre el proceso electoral de 2006, denunciaron ayer tanto el cineasta como el productor de la cinta, Federico Arreola, durante una rueda de prensa en la que ambos subrayaron que este nuevo “ataque a la libertad de expresión se da mientras la Presidencia de la República censura al Poder Legislativo”, y añadieron que apelarán “a la solidaridad de la gente” y denunciarán el hecho en “foros internacionales, sobre todo en Estados Unidos”.
A través de Videocine, filial de Televisa, “el director de Warnes Bros México, Juan Manuel Borbolla, fue amenazado con que podría perder su empleo si insistía en exhibir la obra de Mandoki”, aseguró Arreola ante decenas de periodistas que a media mañana llenaron uno de los salones de un hotel de cinco estrellas frente a la Alameda Central.
En agosto de 2006 –relató Mandoki, autor de ¿Quién es el señor López?, documental que el año pasado logró vender más de dos millones de copias en dvd– nació la empresa Pamafear SA de CV, que luego cambió su nombre por el de Contra el Viento Films SA de CV, para producir la película cuyo título, tentativo todavía, es “2 de julio: el fraude que nadie vio”.
Hace un mes, agregó el cineasta, su trabajo fue analizado por el director de la Warner Bros México, quien “manifestó su interés por distribuirlo, calculando que podría hacer (recaudar) en taquilla por lo menos 20 millones de pesos, a partir de estadísticas basadas en los ingresos de 10 documentales que han sido proyectados aquí, entre ellos los de Michael Moore y Al Gore.
“Nosotros –continuó Mandoki– consideramos que era una estimación muy baja, pues tenemos la plena certeza de que esta película, por su tema y por lo que está sucediendo en México, tendrá un impacto mucho mayor, pero de todos modos aceptamos la propuesta de la Warner, que nos ofreció 2 millones de pesos de anticipo para terminar la posproducción y se comprometió a fabricar al menos 150 copias para exhibirlas en cines de todo el país con fecha de estreno el 30 de noviembre de este año”.
Más aún, durante el pasado agosto la Warner se puso en contacto con los directores de dos cadenas de exhibición cinematográfica –Cinemex y Cinépolis– y obtuvo la aceptación de la primera, mientras Alejandro Ramírez, uno de los copropietarios de la segunda, “se opuso con un argumento deleznable”, al decir: “soy amigo personal de Felipe Calderón y no puedo exhibir una película que lo cuestione”.
Por otra parte, “como la Warner distribuye en México a través de Videocine y como en el documental se hace referencia al presidente y al vicepresidente de esa televisora, Emilio Azcárraga y Bernardo Gómez, respectivamente, así como a diversos comentaristas de Televisa, la dirección de Warner consultó al director de Videocine, Fernando Pérez Gavilán”, quien a su vez habló del tema con Bernardo Gómez.
El 23 de agosto pasado, en el restaurante Sanborns de San Angel, el director de Warner, Juan Manuel Borbolla, les relató lo siguiente a Arreola y a los hermanos Mandoki: “Fernando Pérez Gavilán me ha dicho: si Warner quiere, Videocine distribuye el documental, pero como amigos te sugiero que no lo hagas, no te conviene enemistarte con alguien tan poderoso como Bernardo Gómez, podrías hasta perder la chamba”.
Y Borbolla se excusó admitiendo que no estaba dispuesto a “meterse en problemas con Bernardo Gómez, aunque trató de hacerse el elegante al sugerir que si quitábamos del documental a Azcárraga y a Bernardo” las cosas serían distintas. Al día siguiente, Arreola le envió una carta por correo electrónico a Gómez poniéndolo al tanto de los hechos. Una hora después, “el director de la Warner México nos llamó y nos dijo que su jefe de Estados Unidos aceptó distribuir el documental y que Videocine también estaba de acuerdo”. Sin embargo, al día siguiente Borbolla se echó de nuevo para atrás: “¿Qué creen? Warner y Televisa decidieron no distribuir(lo)”.
Ante lo anterior, Arreola y los Mandoki distribuirán la película a través de una empresa independiente y solicitaron la contribución económica de la sociedad civil para reunir los 5 millones de pesos que les faltan para acabarla, depositando sus donativos a la cuenta 1657866462 de Banamex, a nombre de Pamafear SA de CV.
Asimismo adelantaron que María Rojo presentará una denuncia ante el Senado, y aseguraron que buscarán reacciones de protesta entre la comunidad cinematográfica de Estados Unidos, país donde, dijo Mandoki, “hay mucho interés sobre todo por lo relativo a fraudes electorales, porque ellos sufrieron el que George W. Bush le hizo a Al Gore y están muy receptivos”.
Poco antes de la rueda de prensa, en uno de los pasillos del hotel, un señor se cruzó con el director del periódico Milenio, Carlos Marín, y le preguntó dónde era “la conferencia sobre la película de López Obrador”, a lo que el también comentarista de Televisa respondió con una sonora grosería.
La Jornada/ArgenPress/Rebelión
Debido a “presiones de Televisa”, la distribuidora Warner Bros se negó a exhibir la película de Luis Mandoki sobre el proceso electoral de 2006, denunciaron ayer tanto el cineasta como el productor de la cinta, Federico Arreola, durante una rueda de prensa en la que ambos subrayaron que este nuevo “ataque a la libertad de expresión se da mientras la Presidencia de la República censura al Poder Legislativo”, y añadieron que apelarán “a la solidaridad de la gente” y denunciarán el hecho en “foros internacionales, sobre todo en Estados Unidos”.
A través de Videocine, filial de Televisa, “el director de Warnes Bros México, Juan Manuel Borbolla, fue amenazado con que podría perder su empleo si insistía en exhibir la obra de Mandoki”, aseguró Arreola ante decenas de periodistas que a media mañana llenaron uno de los salones de un hotel de cinco estrellas frente a la Alameda Central.
En agosto de 2006 –relató Mandoki, autor de ¿Quién es el señor López?, documental que el año pasado logró vender más de dos millones de copias en dvd– nació la empresa Pamafear SA de CV, que luego cambió su nombre por el de Contra el Viento Films SA de CV, para producir la película cuyo título, tentativo todavía, es “2 de julio: el fraude que nadie vio”.
Hace un mes, agregó el cineasta, su trabajo fue analizado por el director de la Warner Bros México, quien “manifestó su interés por distribuirlo, calculando que podría hacer (recaudar) en taquilla por lo menos 20 millones de pesos, a partir de estadísticas basadas en los ingresos de 10 documentales que han sido proyectados aquí, entre ellos los de Michael Moore y Al Gore.
“Nosotros –continuó Mandoki– consideramos que era una estimación muy baja, pues tenemos la plena certeza de que esta película, por su tema y por lo que está sucediendo en México, tendrá un impacto mucho mayor, pero de todos modos aceptamos la propuesta de la Warner, que nos ofreció 2 millones de pesos de anticipo para terminar la posproducción y se comprometió a fabricar al menos 150 copias para exhibirlas en cines de todo el país con fecha de estreno el 30 de noviembre de este año”.
Más aún, durante el pasado agosto la Warner se puso en contacto con los directores de dos cadenas de exhibición cinematográfica –Cinemex y Cinépolis– y obtuvo la aceptación de la primera, mientras Alejandro Ramírez, uno de los copropietarios de la segunda, “se opuso con un argumento deleznable”, al decir: “soy amigo personal de Felipe Calderón y no puedo exhibir una película que lo cuestione”.
Por otra parte, “como la Warner distribuye en México a través de Videocine y como en el documental se hace referencia al presidente y al vicepresidente de esa televisora, Emilio Azcárraga y Bernardo Gómez, respectivamente, así como a diversos comentaristas de Televisa, la dirección de Warner consultó al director de Videocine, Fernando Pérez Gavilán”, quien a su vez habló del tema con Bernardo Gómez.
El 23 de agosto pasado, en el restaurante Sanborns de San Angel, el director de Warner, Juan Manuel Borbolla, les relató lo siguiente a Arreola y a los hermanos Mandoki: “Fernando Pérez Gavilán me ha dicho: si Warner quiere, Videocine distribuye el documental, pero como amigos te sugiero que no lo hagas, no te conviene enemistarte con alguien tan poderoso como Bernardo Gómez, podrías hasta perder la chamba”.
Y Borbolla se excusó admitiendo que no estaba dispuesto a “meterse en problemas con Bernardo Gómez, aunque trató de hacerse el elegante al sugerir que si quitábamos del documental a Azcárraga y a Bernardo” las cosas serían distintas. Al día siguiente, Arreola le envió una carta por correo electrónico a Gómez poniéndolo al tanto de los hechos. Una hora después, “el director de la Warner México nos llamó y nos dijo que su jefe de Estados Unidos aceptó distribuir el documental y que Videocine también estaba de acuerdo”. Sin embargo, al día siguiente Borbolla se echó de nuevo para atrás: “¿Qué creen? Warner y Televisa decidieron no distribuir(lo)”.
Ante lo anterior, Arreola y los Mandoki distribuirán la película a través de una empresa independiente y solicitaron la contribución económica de la sociedad civil para reunir los 5 millones de pesos que les faltan para acabarla, depositando sus donativos a la cuenta 1657866462 de Banamex, a nombre de Pamafear SA de CV.
Asimismo adelantaron que María Rojo presentará una denuncia ante el Senado, y aseguraron que buscarán reacciones de protesta entre la comunidad cinematográfica de Estados Unidos, país donde, dijo Mandoki, “hay mucho interés sobre todo por lo relativo a fraudes electorales, porque ellos sufrieron el que George W. Bush le hizo a Al Gore y están muy receptivos”.
Poco antes de la rueda de prensa, en uno de los pasillos del hotel, un señor se cruzó con el director del periódico Milenio, Carlos Marín, y le preguntó dónde era “la conferencia sobre la película de López Obrador”, a lo que el también comentarista de Televisa respondió con una sonora grosería.
Los superrevolucionarios
Fidel Castro Ruz
Leo cuidadosamente todos los días las opiniones sobre Cuba de agencias tradicionales de prensa, incluidas las de los pueblos que formaron parte de la URSS, las de la República Popular China y otras. Me llegan noticias de órganos de prensa escrita en América Latina, España y el resto de Europa.
El cuadro es cada vez más incierto ante el temor de una recesión prolongada como la de los años que siguieron a 1930. El gobierno de Estados Unidos recibió el 22 de julio de 1944 los privilegios otorgados en Bretton Woods a la potencia militar más poderosa, emitir el dólar como moneda internacional de cambio. La economía de ese país estaba intacta después de la guerra, en 1945, y disponía de casi 70 por ciento de las reservas en oro del mundo. Nixon decidió unilateralmente, el 15 de agosto de 1971, suspender la garantía en oro por cada dólar emitido. Con eso financió la matanza de Vietnam en una guerra que costó más de 20 veces el valor real de las reservas en oro que le quedaban. Desde entonces la economía de Estados Unidos se sostiene a costa de los recursos naturales y los ahorros del resto del mundo.
La teoría del crecimiento continuo de la inversión y el consumo, aplicada por los más desarrollados a los países donde la inmensa mayoría es pobre, rodeada por lujos y derroches de una exigua minoría de ricos, no sólo es humillante sino también destructiva. Ese saqueo y sus desastrosas consecuencias es la causa de la rebeldía creciente de los pueblos, aunque muy pocos conozcan la historia de los hechos.
Las inteligencias más dotadas y cultivadas se incluyen en la lista de recursos naturales y están tarifadas en el mercado mundial de bienes y servicios.
¿Qué ocurre con los superrevolucionarios de la llamada extrema izquierda? Algunos lo son por falta de realismo y el agradable placer de soñar cosas dulces. Otros no tienen nada de soñadores, son expertos en la materia, saben lo que dicen y para qué lo dicen. Es una trampa bien armada en la que no debe caerse. Reconocen nuestros avances como quienes conceden limosnas. ¿Carecen realmente de información? No es así. Les puedo asegurar que están absolutamente informados. En determinados casos, la supuesta amistad con Cuba les permite estar presentes en numerosas reuniones internacionales y conversar con cuantas personas del exterior o del país deseen hacerlo, sin traba alguna de nuestro vecino imperial a sólo 90 millas de las costas cubanas.
¿Qué aconsejan a la revolución? Veneno puro. Las fórmulas más típicas del neoliberalismo. El bloqueo no existe, pareciera una invención cubana.
Subestiman la más colosal tarea de la revolución, su obra educacional, el cultivo masivo de las inteligencias. Sostienen la necesidad de personas capaces de vivir realizando trabajos simples y rudos. Subestiman los resultados y exageran los gastos en inversiones científicas. O algo peor: se ignora el valor de los servicios de salud que Cuba presta al mundo, donde en realidad, con modestos recursos, la revolución desnuda el sistema impuesto por el imperialismo, que carece de personal humano para llevarlo a cabo. Se aconsejan inversiones que son ruinosas, y los servicios que aportan, como el alquiler, son prácticamente gratuitos.
De no haberse detenido a tiempo las inversiones extranjeras en viviendas, habrían construido decenas de miles sin más recursos que la venta previa de las mismas a extranjeros residentes en Cuba o en el exterior. Eran además empresas mixtas regidas por otra legislación creada para empresas productivas. No había límites para las facultades de los compradores como propietarios. El país suministraría los servicios a tales residentes o usuarios, para lo cual no se requieren los conocimientos de un científico o un especialista en informática. Muchos de los alojamientos podían ser adquiridos por los órganos de inteligencia enemigos y sus aliados.
No se puede prescindir de algunas empresas mixtas, porque controlan mercados que son imprescindibles. Pero tampoco se puede inundar con dinero el país sin vender soberanía.
Los superrevolucionarios que recetan tales medicamentos ignoran de forma deliberada otros recursos verdaderamente decisivos para la economía, como es la producción creciente de gas, que ya purificado se convierte en una fuente inestimable de electricidad sin afectar el medio ambiente y aporta cientos de millones de dólares cada año. De la Revolución Energética promovida por Cuba, de vital y decisiva importancia para el mundo, no se dice una palabra. Llegan todavía más lejos: ven en la producción cañera, un cultivo que se sostuvo en Cuba con mano de obra semiesclava, una ventaja energética para la isla, capaz de contrarrestar los elevados precios del diesel que derrochan sin freno los automóviles de Estados Unidos, Europa occidental y otros países desarrollados. Se estimula el instinto egoísta de los seres humanos, mientras los precios de los alimentos se duplican y triplican.
Nadie ha sido más crítico que yo de nuestra propia obra revolucionaria, pero jamás me verán esperar favores o perdones del peor de los imperios.
3 de septiembre de 2007, 8:36 P. M.
Texto distribuido por Prensa Latina
Leo cuidadosamente todos los días las opiniones sobre Cuba de agencias tradicionales de prensa, incluidas las de los pueblos que formaron parte de la URSS, las de la República Popular China y otras. Me llegan noticias de órganos de prensa escrita en América Latina, España y el resto de Europa.
El cuadro es cada vez más incierto ante el temor de una recesión prolongada como la de los años que siguieron a 1930. El gobierno de Estados Unidos recibió el 22 de julio de 1944 los privilegios otorgados en Bretton Woods a la potencia militar más poderosa, emitir el dólar como moneda internacional de cambio. La economía de ese país estaba intacta después de la guerra, en 1945, y disponía de casi 70 por ciento de las reservas en oro del mundo. Nixon decidió unilateralmente, el 15 de agosto de 1971, suspender la garantía en oro por cada dólar emitido. Con eso financió la matanza de Vietnam en una guerra que costó más de 20 veces el valor real de las reservas en oro que le quedaban. Desde entonces la economía de Estados Unidos se sostiene a costa de los recursos naturales y los ahorros del resto del mundo.
La teoría del crecimiento continuo de la inversión y el consumo, aplicada por los más desarrollados a los países donde la inmensa mayoría es pobre, rodeada por lujos y derroches de una exigua minoría de ricos, no sólo es humillante sino también destructiva. Ese saqueo y sus desastrosas consecuencias es la causa de la rebeldía creciente de los pueblos, aunque muy pocos conozcan la historia de los hechos.
Las inteligencias más dotadas y cultivadas se incluyen en la lista de recursos naturales y están tarifadas en el mercado mundial de bienes y servicios.
¿Qué ocurre con los superrevolucionarios de la llamada extrema izquierda? Algunos lo son por falta de realismo y el agradable placer de soñar cosas dulces. Otros no tienen nada de soñadores, son expertos en la materia, saben lo que dicen y para qué lo dicen. Es una trampa bien armada en la que no debe caerse. Reconocen nuestros avances como quienes conceden limosnas. ¿Carecen realmente de información? No es así. Les puedo asegurar que están absolutamente informados. En determinados casos, la supuesta amistad con Cuba les permite estar presentes en numerosas reuniones internacionales y conversar con cuantas personas del exterior o del país deseen hacerlo, sin traba alguna de nuestro vecino imperial a sólo 90 millas de las costas cubanas.
¿Qué aconsejan a la revolución? Veneno puro. Las fórmulas más típicas del neoliberalismo. El bloqueo no existe, pareciera una invención cubana.
Subestiman la más colosal tarea de la revolución, su obra educacional, el cultivo masivo de las inteligencias. Sostienen la necesidad de personas capaces de vivir realizando trabajos simples y rudos. Subestiman los resultados y exageran los gastos en inversiones científicas. O algo peor: se ignora el valor de los servicios de salud que Cuba presta al mundo, donde en realidad, con modestos recursos, la revolución desnuda el sistema impuesto por el imperialismo, que carece de personal humano para llevarlo a cabo. Se aconsejan inversiones que son ruinosas, y los servicios que aportan, como el alquiler, son prácticamente gratuitos.
De no haberse detenido a tiempo las inversiones extranjeras en viviendas, habrían construido decenas de miles sin más recursos que la venta previa de las mismas a extranjeros residentes en Cuba o en el exterior. Eran además empresas mixtas regidas por otra legislación creada para empresas productivas. No había límites para las facultades de los compradores como propietarios. El país suministraría los servicios a tales residentes o usuarios, para lo cual no se requieren los conocimientos de un científico o un especialista en informática. Muchos de los alojamientos podían ser adquiridos por los órganos de inteligencia enemigos y sus aliados.
No se puede prescindir de algunas empresas mixtas, porque controlan mercados que son imprescindibles. Pero tampoco se puede inundar con dinero el país sin vender soberanía.
Los superrevolucionarios que recetan tales medicamentos ignoran de forma deliberada otros recursos verdaderamente decisivos para la economía, como es la producción creciente de gas, que ya purificado se convierte en una fuente inestimable de electricidad sin afectar el medio ambiente y aporta cientos de millones de dólares cada año. De la Revolución Energética promovida por Cuba, de vital y decisiva importancia para el mundo, no se dice una palabra. Llegan todavía más lejos: ven en la producción cañera, un cultivo que se sostuvo en Cuba con mano de obra semiesclava, una ventaja energética para la isla, capaz de contrarrestar los elevados precios del diesel que derrochan sin freno los automóviles de Estados Unidos, Europa occidental y otros países desarrollados. Se estimula el instinto egoísta de los seres humanos, mientras los precios de los alimentos se duplican y triplican.
Nadie ha sido más crítico que yo de nuestra propia obra revolucionaria, pero jamás me verán esperar favores o perdones del peor de los imperios.
3 de septiembre de 2007, 8:36 P. M.
Texto distribuido por Prensa Latina
Pavarotti, refugio de la alegría
Heredero de grandes voces italianas, tomó la estafeta para no dejar al mundo en silencio
Carlos Montemayor
Luciano Pavarotti es una parte plena y dichosa del manantial inagotable de la creatividad de Italia. Grandes voces de ese país han cubierto al mundo durante siglos de arte, perfección, regocijo, dicha. Tuvimos el privilegio, la generación que vivió con él (las generaciones a las que él cantó, a las que él pudo asombrar e inundar con la perfección de su voz y la música), el privilegio, repito, en los desastres deleznables del mundo actual, en los deplorables gobiernos de nuestro mundo increíblemente voraz, el privilegio de contar con la plenitud de un tenor que nos dio felicidad al escucharlo en conciertos, en discos, en cine, en televisión, en conferencias magistrales. No siempre el mundo es cabalmente perverso: nos dio a Pavarotti para refugio de la alegría, como oportunidad de paliar las heridas de nuestras sociedades lacerantes.
Italia ha sido generosa. A lo largo del siglo XX obsequió a otras generaciones que vivieron en épocas no mucho mejores que la actual, grandes voces de tenores que también trajeron felicidad a todos aquellos a los que llegó su voz. La singularidad de Pavarotti, o uno de sus rasgos singulares, fue haber surgido a tiempo para llenar él solo el vacío gradual que fueron dejando los inmensos tenores italianos anteriores a él en el siglo pasado.
Pavarotti nació en Módena hace ya 71 años. Su encuentro afortunado con la soprano Joan Sutherland marcó de manera profunda su arte; él expresó tempranamente que gracias a ella entendió el papel de la “respiración” en el canto. A partir de entonces, en efecto, su voz empezó a fluir limpia, nítida, fresca, como la corriente de un río que es la misma en las piedras, las praderas, las colinas o los bosques: tersa y continua, sin interrupción, ligada siempre con la naturalidad del agua o de la luz.
Para situar a Pavarotti en el contexto de las grandes voces italianas del siglo XX, recordemos algunos tenores de diversas regiones de Italia con diferentes rangos de lirismo y dramatismo. Enrico Caruso, nacido en Nápoles (¿dónde más, podríamos pensar, deben nacer los grandes tenores italianos?), es la piedra miliar del arte vocal moderno en el mundo entero. Sin embargo, otro gigante italiano de la ópera, Beniamino Gigli, nació en el centro de Italia, en Recanati. Tito Schipa, inagotable y perfecto, nació en el extremo sur de la península, en Lecce. El gran Ferruccio Tagliavini nació en Reggio Emilia, al norte del país. El mayor tenor dramático, Mario del Mónaco, creció en Pesaro, aunque nació en Florencia. El legendario Giuseppe Di Stéfano era siciliano, de Catania. El insuperable Franco Corelli provenía de las costas del mar Adriático, de Ancona.
Cada uno de ellos fue, en su respectivo tiempo, celebrando al mundo con la alegría y perfección de su voz. Nunca los tenores de Italia abandonaron al mundo a su propia suerte. Lo elevaron y engalanaron con su arte verdadero. En su momento, Pavarotti tomó la estafeta de las grandes voces italianas para no dejar al mundo en silencio. Quizás el momento que podríamos considerar como el despuntar no de su arte perfecto, sino de su presencia internacional y de su celebridad inextinguible, fue el concierto que realizó al lado de Joan Sutherland en el Avery Fisher Hall en el invierno de 1979.
En la plenitud juvenil de su voz interpretó los principales papeles del repertorio del bel canto de Rossini, Bellini y Donizetti: L’Elisir d’Amore, La Favorita, Lucia di Lammermoor, I Puritani. Conforme su voz fue ganando potencia lírica, incorporó en su repertorio y en la historia de la música los papeles grandiosos de Manrico en Il Trovatore, de Enzo Grimaldi en La Gioconda, de Rodolfo en Luisa Miller, de el otro Rodolfo, el poeta, en La Bohemia, de Mario Cavaradossi en Tosca, de Riccardo en Un Ballo in Machera, y el de Calaf, en Turandot, inigualable por la limpieza del Si natural desde el que hace descender, como un sol en lontananza que no quiere perderse más allá de los montes, un La natural que perdura como la luz en el día que se niega a morir.
El canto es uno de los más deslumbrantes milagros de la vida. El canto nos convoca a todos a mirarnos en un espejo sonoro: escuchamos en ese espejo la voz de nuestro ser. Nosotros sonamos así, nuestra carne y sangre suenan así. El canto es un llamado de la especie humana. Ningún instrumento de cuerdas, de viento o de percusión puede remplazar el asombro de la voz humana, el canto perfecto, la música de nuestra plenitud corporal. Alrededor del canto, alrededor de nuestra propia vida sonora, nos congregamos para saber de nosotros mismos, a escucharnos, a resonar en un gran oleaje de acordes y cuerpos en la vitalidad de nuestra propia dicha, de nuestra realidad más íntima, más indudable; nuestra voz nos llama, nuestra voz nos descubre. Con una vida cabal, con un ciclo poderoso vivido a plenitud, Pavarotti cantó para varias generaciones. Cantó para el regocijo y la dicha de los seres humanos. Ahora quizás muchos ángeles piensan que toca el turno de que cante para ellos. Enhorabuena.
Carlos Montemayor
Luciano Pavarotti es una parte plena y dichosa del manantial inagotable de la creatividad de Italia. Grandes voces de ese país han cubierto al mundo durante siglos de arte, perfección, regocijo, dicha. Tuvimos el privilegio, la generación que vivió con él (las generaciones a las que él cantó, a las que él pudo asombrar e inundar con la perfección de su voz y la música), el privilegio, repito, en los desastres deleznables del mundo actual, en los deplorables gobiernos de nuestro mundo increíblemente voraz, el privilegio de contar con la plenitud de un tenor que nos dio felicidad al escucharlo en conciertos, en discos, en cine, en televisión, en conferencias magistrales. No siempre el mundo es cabalmente perverso: nos dio a Pavarotti para refugio de la alegría, como oportunidad de paliar las heridas de nuestras sociedades lacerantes.
Italia ha sido generosa. A lo largo del siglo XX obsequió a otras generaciones que vivieron en épocas no mucho mejores que la actual, grandes voces de tenores que también trajeron felicidad a todos aquellos a los que llegó su voz. La singularidad de Pavarotti, o uno de sus rasgos singulares, fue haber surgido a tiempo para llenar él solo el vacío gradual que fueron dejando los inmensos tenores italianos anteriores a él en el siglo pasado.
Pavarotti nació en Módena hace ya 71 años. Su encuentro afortunado con la soprano Joan Sutherland marcó de manera profunda su arte; él expresó tempranamente que gracias a ella entendió el papel de la “respiración” en el canto. A partir de entonces, en efecto, su voz empezó a fluir limpia, nítida, fresca, como la corriente de un río que es la misma en las piedras, las praderas, las colinas o los bosques: tersa y continua, sin interrupción, ligada siempre con la naturalidad del agua o de la luz.
Para situar a Pavarotti en el contexto de las grandes voces italianas del siglo XX, recordemos algunos tenores de diversas regiones de Italia con diferentes rangos de lirismo y dramatismo. Enrico Caruso, nacido en Nápoles (¿dónde más, podríamos pensar, deben nacer los grandes tenores italianos?), es la piedra miliar del arte vocal moderno en el mundo entero. Sin embargo, otro gigante italiano de la ópera, Beniamino Gigli, nació en el centro de Italia, en Recanati. Tito Schipa, inagotable y perfecto, nació en el extremo sur de la península, en Lecce. El gran Ferruccio Tagliavini nació en Reggio Emilia, al norte del país. El mayor tenor dramático, Mario del Mónaco, creció en Pesaro, aunque nació en Florencia. El legendario Giuseppe Di Stéfano era siciliano, de Catania. El insuperable Franco Corelli provenía de las costas del mar Adriático, de Ancona.
Cada uno de ellos fue, en su respectivo tiempo, celebrando al mundo con la alegría y perfección de su voz. Nunca los tenores de Italia abandonaron al mundo a su propia suerte. Lo elevaron y engalanaron con su arte verdadero. En su momento, Pavarotti tomó la estafeta de las grandes voces italianas para no dejar al mundo en silencio. Quizás el momento que podríamos considerar como el despuntar no de su arte perfecto, sino de su presencia internacional y de su celebridad inextinguible, fue el concierto que realizó al lado de Joan Sutherland en el Avery Fisher Hall en el invierno de 1979.
En la plenitud juvenil de su voz interpretó los principales papeles del repertorio del bel canto de Rossini, Bellini y Donizetti: L’Elisir d’Amore, La Favorita, Lucia di Lammermoor, I Puritani. Conforme su voz fue ganando potencia lírica, incorporó en su repertorio y en la historia de la música los papeles grandiosos de Manrico en Il Trovatore, de Enzo Grimaldi en La Gioconda, de Rodolfo en Luisa Miller, de el otro Rodolfo, el poeta, en La Bohemia, de Mario Cavaradossi en Tosca, de Riccardo en Un Ballo in Machera, y el de Calaf, en Turandot, inigualable por la limpieza del Si natural desde el que hace descender, como un sol en lontananza que no quiere perderse más allá de los montes, un La natural que perdura como la luz en el día que se niega a morir.
El canto es uno de los más deslumbrantes milagros de la vida. El canto nos convoca a todos a mirarnos en un espejo sonoro: escuchamos en ese espejo la voz de nuestro ser. Nosotros sonamos así, nuestra carne y sangre suenan así. El canto es un llamado de la especie humana. Ningún instrumento de cuerdas, de viento o de percusión puede remplazar el asombro de la voz humana, el canto perfecto, la música de nuestra plenitud corporal. Alrededor del canto, alrededor de nuestra propia vida sonora, nos congregamos para saber de nosotros mismos, a escucharnos, a resonar en un gran oleaje de acordes y cuerpos en la vitalidad de nuestra propia dicha, de nuestra realidad más íntima, más indudable; nuestra voz nos llama, nuestra voz nos descubre. Con una vida cabal, con un ciclo poderoso vivido a plenitud, Pavarotti cantó para varias generaciones. Cantó para el regocijo y la dicha de los seres humanos. Ahora quizás muchos ángeles piensan que toca el turno de que cante para ellos. Enhorabuena.
LA MORDAZA TELEVISIVA
Letras rojas
La incertidumbre que rodeo por varias semanas lo que iba a suceder el 1º septiembre en el Palacio Legislativo de San Lázaro se despejó en un minuto, tiempo que tardo Calderón Hinojosa en entregar a Cristian Castaño, presidente en funciones de la mesa directiva del Congreso su Informe de gobierno. Entregas y te vas, sin honores protocolarios a la investidura presidencial, sin himno nacional, con un micrófono inalámbrico en lugar de atril con el escudo nacional y con la ausencia de los diputados perredistas; así contará la historia el 1º informe de gobierno ilegitimo de Felipe Calderón, el entierro del Día del Presidente y su ceremonia faraónica.
Pero también la historia contará como el recinto legislativo fue sometido a la censura televisiva oficial y privada en el momento en que Ruth Zavaleta Salgado, presidenta de mesa directiva de la Cámara de Diputados leía un mensaje en el cual explicaba los motivos para excusarse de permanecer en el salón de plenos y no recibir el Informe de gobierno por escrito: “Las circunstancias y las formas en las cuales hoy concurrimos a esta sesión, demuestran que la vieja ceremonia de entrega del Informe presidencial ha caducado y ahora debe construirse una nueva relación republicana entre los poderes de la Unión. Por eso, cumpliendo con el mandato legal, esta soberanía deberá recibir el Informe correspondiente… Apelo a la generosidad de mis compañeras y compañeros legisladores. Les comunico que procederé a retirarme de esta tribuna. No puedo aceptar recibir un documento de quien proviene de un proceso electoral legalmente concluido, pero cuestionado en su legitimidad por millones de mexicanos”.
Acto después abandono junto con sus compañeros de partido el salón de plenos del Palacio Legislativo.
Fue antes de estas palabras cuando las dos cadenas de la televisión abierta abruptamente cortaron la transmisión de lo que sucedía en San Lázaro para recuperar la señal en vivo cuando el espurio ingresaba al salón de plenos y se dirigía a la tribuna. Más tarde, la Presidencia de la República justificó que el motivo por el que no se transmitieron las palabras de la perredista fue que el Cepropie, oficina dependiente del Ejecutivo, “no estaba en tiempo”, pues Zavaleta intervino inmediatamente después de la participación en tribuna del senador de Convergencia Dante Delgado, aunque integrantes del Canal del Congreso aclararon que técnicamente no se justifica la explicación de la Presidencia de la República, ya que su equipo de producción mantuvo en todo momento la señal abierta y a disposición de todas las televisoras del país para retransmitir en vivo y en tiempo real lo que sucedía en el salón de plenos. La censura fue la estrella en 1º de septiembre.
Por si todo esto no fuera poco no sólo los diputados perredistas dejaron en claro que no reconocen a Calderón como presidente legitimo de México, sino los integrantes del gabinete calderonista, así como funcionarios de alto y mediano nivel, también evidenciaron lo que todos sabemos, que no es el presidente legitimo del país, ya que cuando entró al salón de plenos rompieron en un estruendoso grito a coro de “¡Felipe, Felipe, Felipe…!”, como si se tratara de un mitin político de Acción Nacional.
A Felipe Calderón hasta sus propios correligionarios le escupen a la cara su ilegitimidad.
La incertidumbre que rodeo por varias semanas lo que iba a suceder el 1º septiembre en el Palacio Legislativo de San Lázaro se despejó en un minuto, tiempo que tardo Calderón Hinojosa en entregar a Cristian Castaño, presidente en funciones de la mesa directiva del Congreso su Informe de gobierno. Entregas y te vas, sin honores protocolarios a la investidura presidencial, sin himno nacional, con un micrófono inalámbrico en lugar de atril con el escudo nacional y con la ausencia de los diputados perredistas; así contará la historia el 1º informe de gobierno ilegitimo de Felipe Calderón, el entierro del Día del Presidente y su ceremonia faraónica.
Pero también la historia contará como el recinto legislativo fue sometido a la censura televisiva oficial y privada en el momento en que Ruth Zavaleta Salgado, presidenta de mesa directiva de la Cámara de Diputados leía un mensaje en el cual explicaba los motivos para excusarse de permanecer en el salón de plenos y no recibir el Informe de gobierno por escrito: “Las circunstancias y las formas en las cuales hoy concurrimos a esta sesión, demuestran que la vieja ceremonia de entrega del Informe presidencial ha caducado y ahora debe construirse una nueva relación republicana entre los poderes de la Unión. Por eso, cumpliendo con el mandato legal, esta soberanía deberá recibir el Informe correspondiente… Apelo a la generosidad de mis compañeras y compañeros legisladores. Les comunico que procederé a retirarme de esta tribuna. No puedo aceptar recibir un documento de quien proviene de un proceso electoral legalmente concluido, pero cuestionado en su legitimidad por millones de mexicanos”.
Acto después abandono junto con sus compañeros de partido el salón de plenos del Palacio Legislativo.
Fue antes de estas palabras cuando las dos cadenas de la televisión abierta abruptamente cortaron la transmisión de lo que sucedía en San Lázaro para recuperar la señal en vivo cuando el espurio ingresaba al salón de plenos y se dirigía a la tribuna. Más tarde, la Presidencia de la República justificó que el motivo por el que no se transmitieron las palabras de la perredista fue que el Cepropie, oficina dependiente del Ejecutivo, “no estaba en tiempo”, pues Zavaleta intervino inmediatamente después de la participación en tribuna del senador de Convergencia Dante Delgado, aunque integrantes del Canal del Congreso aclararon que técnicamente no se justifica la explicación de la Presidencia de la República, ya que su equipo de producción mantuvo en todo momento la señal abierta y a disposición de todas las televisoras del país para retransmitir en vivo y en tiempo real lo que sucedía en el salón de plenos. La censura fue la estrella en 1º de septiembre.
Por si todo esto no fuera poco no sólo los diputados perredistas dejaron en claro que no reconocen a Calderón como presidente legitimo de México, sino los integrantes del gabinete calderonista, así como funcionarios de alto y mediano nivel, también evidenciaron lo que todos sabemos, que no es el presidente legitimo del país, ya que cuando entró al salón de plenos rompieron en un estruendoso grito a coro de “¡Felipe, Felipe, Felipe…!”, como si se tratara de un mitin político de Acción Nacional.
A Felipe Calderón hasta sus propios correligionarios le escupen a la cara su ilegitimidad.
¿Y el presidente del empleo?
Según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática -INEGI- la tasa de desocupación -TD- a nivel nacional ascendió a 3.95 por ciento de la Población Económicamente Activa -PEA- siendo este el nivel más elevado en los últimos cuatro meses, lo que significa que en julio de este año, un millón 698 mil 500 personas no encontraron trabajo en la economía formal e informal, ni trabajo por cuenta propia.
Con base en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo -ENOE- que levanta el INEGI los informes oficiales revelan que, sólo en un mes el número de desocupados aumentó 0.07 puntos porcentuales, equivalente a 296 mil 700 personas, al pasar de una TD de alrededor de un millón 401 mil 800 personas en junio de 2007 a un millón 698 mil 500 personas en julio de este año, con una PEA de aproximadamente 43 millones de personas.
Pero en este México surrealista del gobierno pirata de Felipe Calderón las cifras son contradictorias, mientras la economía y la inversión bajan su ritmo de crecimiento la creación de empleos formales (medida por el número de trabajadores asegurados en el IMSS) aumenta sustancialmente.
David Márquez Ayala en su reporte económico que publica en La Jornada (27/8/07) señala: “En el primer semestre de 2006 el crecimiento anualizado del PIB fue de 5.2%, y el número promedio de asegurados enero-julio en el IMSS aumentó en 765 mil; en este año, el crecimiento del PIB en el primer semestre se redujo a la mitad -2.7%- sin embargo, entre enero y julio el número promedio de asegurados aumentó en 859 mil respecto del mismo lapso de 2006. Dado que el Programa del Primer Empleo sólo ha financiado unos 7 mil casos a julio de este año, no queda sino asumir que estamos frente a una formalización masiva de empleos existentes o frente a un milagro estadístico.
Reclasificando las cifras del INEGI –ya que consideramos que la población “disponible” (personas en capacidad y disponibilidad de trabajar pero que han cesado de buscar empleo al considerar que por su edad, inexperiencia laboral, discapacidades, no tienen oportunidad alguna) es en realidad población desocupada– una radiografía actual del empleo en México sería: Una población total de 106 millones de habitantes que aumentan 1.0% anual, sin contar una pérdida por emigración de más de medio millón de personas cada año. De la población total, 75.8 millones tiene 14 o más años, y de éstos 49.4 millones constituyen la PEA, y 26.4 millones la Población Económicamente Inactiva -PEI- (estudiantes, amas de casa y personas que voluntariamente no participan en el mercado de trabajo). De la Población económicamente activa (49.4 millones), 42.9 millones tienen alguna ocupación y 6.4 es población desocupada, dividiéndose esta última en desocupada en busca de trabajo (1.5 millones) y desocupada disponible (que ya no busca trabajo pero lo desea) (4.9 millones). Así, de acuerdo a la reclasificación aquí planteada, el desempleo en México no es de 3.4% de la PEA, como es común escuchar sino de 13.1%, cifra mucho más realista”.
Según el planteamiento de Márquez Ayala la diferencia entre la tasa oficial de desempleo generada por el INEGI y sus cálculos son casi diez puntos porcentuales, ¿Por qué será que las cifras varían tanto?
Pero más allá de las cifras el problema del empleo en el país es central para su desarrollo económico social y cultural.
Calderón tuvo como bandera en su campaña presidencial que seria el Presidente del empleo, pero sucede que ni llego a ser un presidente legítimo, ni en su presidencia pirata ha cumplido con sus promesas de campaña.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




